En pleno verano no suena nada mal elegir como destino para una escapada rural un pueblo que antaño se ganó el sobrenombre de «la nevera de España», especialmente si queremos escoger un buen lugar desde el que contemplar el eclipse solar del 12 de agosto. En la provincia de Guadalajara, en pleno valle del río Gallo y muy cerca del Parque Natural del Alto Tajo, Molina de Aragón aún recuerda los gélidos inviernos que soportaban sus vecinos hace unas décadas.
Aunque ya no se alcanzan las temperaturas de entonces, con el récord de -28,2 ºC en enero de 1952, todavía son muy fríos y duros los inviernos en esta localidad, y eso hace que en verano el calor sea más suave que en otras regiones cercanas. Con alma de pueblo y villa medieval, pero con la categoría de ciudad, Molina de Aragón es una de las poblaciones más bonitas del centro peninsular, dominada claramente desde la lejanía por el conjunto fortificado de herencia medieval que preside el imponente castillo y sus murallas.
Se trata de una alcazaba del siglo X reconstruida posteriormente por los cristianos en el siglo XII, transformada en fortaleza aprovechando la situación estratégica de la misma para usarla con fines defensivos, y que hoy mantiene mantiene su estructura medieval con todas las estancias de la época. El Castillo se puede visitar para recorrer las caballerizas, estancias privadas, horno, cocinas, calabozo y más, y también se pueden recorrer las grandes murallas desparramadas por las colinas que dibujan el peculiar paisaje.
Ya en el centro de la villa, que creció extramuros, el casco antiguo ofrece una visita imprescindible para recorrer sin prisa su magnífico conjunto histórico, una de las mejores muestras de patrimonio medieval y renacentista de Castilla La Mancha, con calles empedradas que van desvelando edificios señoriales, monumentos religiosos y viviendas tradicionales. Destacan, por ejemplo el Monasterio de San Francisco, del siglo XIII, hoy convertido en centro cultural y que alberga también el imprescindible Museo Comarcal.
Los paseos por la ciudad se despliegan a ambos lados del río Gallo, con los pintorescos y bonitos barrios judío y de la morería, de calles estrechas y sinuosas, con el emblemático puente románico uniendo ambas orillas. Otros monumentos destacados son las iglesias de Santa Clara, Santa María la Mayor de San Gil o el Monasterio de San Francisco. También son dignos de contemplar los edificios civiles nobles, como los palacios de las personalidades de la época, los Arias, los Montesoro y, o el Palacio de los Molina, conocido como la Subalterna.
La zona en la que sitúa Molina de Aragón es ideal para hacer multitud de rutas y excursiones, que se pueden descargar en la web oficial de Turismo de la localidad. Es un gran lugar para adentrarse en el Parque Natural del Alto Tajo, con la famosa ruta del Barranco de la Virgen de la Hoz (, apta para bicicleta o coche, un gran cañón de roca arenisca y caliza rojiza en cuyo fondo se refugia un santuario de estilo románico.
Molina de Aragón será un punto ideal desde el que contemplar el próximo eclipse solar de 2026, gracias a que dispone de espacios amplios en su entorno y resulta logísticamente muy cómodo para llegar y también para moverse por sus calles y alrededores. Su peculiar situación geográfica ofrece una posición dominante sobre el horizonte que puede garantizar grandes vistas.
Además, es el único sitio de España donde se pueden probar unos dulces tradicionales únicos, las célebres patas de vaca, a medio camino entre bizcocho y leche frita.
Imágenes | Turismo de Castilla La Mancha
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