
Iván Jiménez abrió este specialty coffee en 2024, compaginándolo con su trabajo como entrenador
Quizá lo más parecido que hace Iván Jiménez entre sus dos trabajos, un box de crossfit y una cafetería de especialidad, sea levantar el cierre de la puerta de Cafeinómanos (C/ de l'Ambaixador Vich, 11), el pequeño espacio que abrió hace un par de años en el centro de Valencia, a apenas 300 metros del ayuntamiento de la capital del Turia.
Al café llegó por gusto, aficionándose poco a poco y subiéndose a la ola del café de especialidad. Aquel hobbie ha acabado convirtiéndose en pasión y, además, en una forma de vida en la que actúa como hombre orquesta desde Cafeinómanos.
"Estoy solo, pero me lo puedo permitir", cuenta, gracias a un horario reducido donde ha procurado que sus dos trabajos no se solapen. "Por las mañanas, en el café; por las tardes, en crossfit", cuenta sobre sus dos rutinas. El fin de semana aparca el box y abre hasta media tarde la cafetería.
Poco a poco, además, ha ido haciéndose un hueco en la actual escena valenciana, ya de por sí potente en cuanto a cafetería y cultura cafetera, aunque muy diferente a la actual panorámica del café de especialidad. A su puerta, tanto para tomar en la pequeña barra que tiene como para llevar, llegan clientes locales y viajeros.
'Specialty coffee' sin avasallar al cliente
Ajeno a modos más o menos recurrentes en el sector del specialty coffee y sin hacer caso a imposiciones, Jiménez es sincero con lo que ofrece: "Damos un buen café y aconsejamos al cliente cómo tomarlo". Hace didáctica, pero sin implantar un mensaje único. "Yo recomiendo que se beba sin azúcar, o sin leche, pero cada cliente elige y, desde ahí, lo que procuro es que tome el mejor café posible", añade.
De su barra salen cafés de filtro y batches, pero también flat whites, matcha latte, pumpkin latte, americanos e, incluso y cuando son Fallas, algún carajillo. "Marzo es otro rollo; tenemos un par de botellas de ron en fiestas, para quien lo pide, pero luego ya no lo servimos", cuenta.
Con el cremaet, por lo pronto, no se lanza, aunque reconoce lo más raro que nunca ha servido: "Me pidieron un americano sin agua y, sinceramente, no sé cómo pretenden que se haga".
Manteniendo los precios desde que abrió, Cafeinómanos, sin embargo, sigue creciendo como negocio. De lo que empezó con pocas referencias de café –siempre de especialidad y siempre en grano– ha ido desarrollando un portafolio donde han pasado algunos de los tostadores más potentes de España y muchos internacionales.
"Es ir probando, rotando el producto y quedándote con lo que te gusta", cuenta a Directo al Paladar sobre una carta, por ejemplo de filtro, en la que mantiene hasta cinco cafés al mismo tiempo y, además, teniendo un par de expositores donde vende café entero de diferentes roasters.
Un universo para diferentes tostadores
Hidden, Nomad, Puchero, Astro, Nubra, Right Side, Foc, 1000 Cups o Umami son solo una pequeña muestra de los cafés españoles que sirve o ha servido, aunque hay referencias internacionales.
Sobre atreverse con su propio café, lo tiene claro. "Ya es muy complicado el terreno de la cafetería como para meterme en un tostador", se sincera sobre la falta de tiempo. En cuanto al nombre, reconoce que al cliente internacional le toca explicárselo, pero que el local lo "entendió enseguida".
Con una estética muy potente, desarrollada con un artista local, pensó en el logo que da sentido a la marca en la cual conviven flat whites con cafés con leche y filtros de vanguardia con el clásico cortado para llevar.
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