
Cuando se encadena una ola de calor tras otra, el verde y frondoso paisaje de los Pirineos se presenta como la escapada perfecta para huir de las altas temperaturas
Quien tiene los Pirineos cerca en la temporada de verano, tiene un tesoro. Este paraíso natural ya es un destino siempre recomendable todo el año, pero en verano se vuelve casi como un refugio salvavidas cuando las altas temperaturas nos empujan a buscas escapadas donde todavía podamos ponernos una chaqueta por la noche. Queralbs puede ser ese lugar que muchos buscamos.
Situado en el extremo norte de la comarca del Ripollès (Girona), a menos de dos horas de Barcelona, Queralbs puede presumir sobre todo de su situación geográfica, enclavado en un hermoso paisaje de alta montaña donde siempre parece lucir el color verde de la vegetación, y que le ha permitido permanecer durante siglos casi como si no pasara el tiempo.
Este pintoresco pueblo se encuentra a 1.228 metros de altitud y está resguardado por las espectaculares cumbres que lo rodean, rondando muchas de ellas los 3.000 metros. El agreste paisaje y la abundancia de aguas en los alrededores hacen que sea casi un refugio climático, con un ambiente que incluso se emparenta con el alpino por la gran personalidad que tiene esa típica vida de la alta montaña.
El pueblo en sí es una villa llena de encanto, típicamente pirenaico. Sus calles estrechas y empinadas de piedra están flanqueadas por viviendas tradicionales de piedra maciza, tejados de pizarra negra y balcones de madera trabajada, que en verano suenen lucir con un encanto especial. Además, el pueblo guarda monumentos románicos dignos de visitar y que sin duda sorprenden al visitante novato, con la iglesia de Sant Jaume, del siglo XIII, como corazón del poblado. El pórtico románico de seis arcos adovelados con columnas y capiteles decorados es uno de los mejores conservados de la época de Cataluña. Además, merece la pena acercarse a la pedanía cercana para visitar la también románica iglesia de Sant Sadurní de Fustanyà, con unas vistas magníficas.
Los amantes de la naturaleza tienen en Queralbs otro de sus grandes atractivos, especialmente si se es aficionado a emprender rutas de senderismo y montañismo de distinta dificultad, o simplemente agradables paseos por los alrededores. No en vano es puerta de entrada a la Vall de Núria, santuario y lago o pantano del mismo nombre.
Una de las actividades imprescindibles es el tren cremallera de Núria, único medio de transporte mecánico para subir al valle junto con el de Montserrat, que salva un gran desnivel regalando un paseo de vistas inolvidables entre la alta montaña y cascadas que surgen de la piedra.
Para los aficionados al senderismo, la ruta del Camí Vell de Queralbs a Núria es una de las más recomendables, un antiguo camino de peregrinos que se dirigían al santuario y que ofrece unas tres horas de subida rodeado de saltos de agua, vegetación frondosa y vistas al cañón. Para los menos aventureros o que prefieran un paseo menos exigente, la ruta hacia las Gorgas del Freser es también muy popular, y recorre asimismo saltos de agua y pozas naturales de montaña que siempre se agradecen en verano.
Imágenes | Flickr/Kent Wang -
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