Casa Mayo cambia de casa, no de cocina: nuevo comedor, barra y terraza en el Thompson de Sevilla

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Con raíces en Los Palacios y más de seis décadas de historia familiar, los Mayo defienden en pleno centro de Sevilla una interesante cocina de mercado

Jesús León

Editor

Un morrillo de atún enterrado en una costra de sal y servido con puerro a la brasa. Sencillo, delicado, cremoso y extraordinariamente jugoso. Es uno de los platos con los que sorprenden en Casa Mayo, que acaba de estrenar nueva ubicación en el hotel Thompson de Sevilla, en pleno centro.

Ahora tienen más espacio en sala, cocina abierta, una barra para tapear y una terraza amplia. Lo que no ha cambiado es la esencia, y ese era el compromiso. Instalarse junto a una cadena hotelera de este nivel era un desafío, pero querían seguir siendo fieles a lo que les ha convertido en un referente tras tantos años. Hubo consenso: Thompson quería que fueran ellos mismos, con su carácter, sus platos y su sabor a Sevilla y a la región.

Por las mañanas sirven el desayuno bufé a los huéspedes. Después abren sus puertas a todo el público, para seguir defendiendo a capa y espada tres cosas: el origen, el entorno y la familia.

La barra en Casa Mayo permite disfrutar de algunas de sus exquisiteces de forma informal.

De una venta en Los Palacios a la tercera generación

Todo empezó en los años sesenta, en una humilde venta de carretera de Los Palacios. Como nos cuenta Miguel Ángel Álvarez, gerente del grupo, con lo que ganaban sirviendo desayunos podían ir al mercado a comprar para el almuerzo. Aquella cocina humilde y cercana es la que han mantenido durante años: producto de temporada y una carta que cambia según la estación, con fundamento real.

Se nota en un imprescindible, la ensalada de tomate de Los Palacios, cómo no, con atún confitado y un aliño sencillo. El tomate también es la base de un espectacular milhojas de salazones y ahumados, un plato frío lleno de sabor.

El tomate de Los Palacios es un protagonista esencial en Casa Mayo.

Entre los entrantes hay uno que se ha convertido en un éxito y, al probarlo, se entiende: el pionono de esturión con crujiente de camarones, delicadeza y originalidad. Y si apetece pescado, un borriquete de Conil frito es un buen ejemplo de fritura de mucho nivel.

El territorio en el plato

El vínculo con el territorio sigue en los arroces: la cercanía de Los Palacios a las marismas del Bajo Guadalquivir los ha convertido en marca de la casa. El meloso de perdiz o el de carabinero son un buen ejemplo: cremosidad y sabor.

Arroz meloso con perdiz, otro clásico para disfrutar con su cremosidad y sabor.

Pero volvamos al morrillo de atún del principio, que es sin duda una elección infalible. Su presentación sencilla deja que el sabor haga el resto.

Para terminar, los postres, todos caseros. Desde la tan habitual tarta de queso, aquí elaborada con Torta del Casar y con mucho queso (y se nota), como apunta el chef Antonio Yerga, hasta otros más originales, como el melocotón asado con aromáticos.

En sala el ticket parte de entre 50 y 60 euros; en la barra, con tapas y pinchos, sale por algo menos.

Casa Mayo es una de esas elecciones en las que resulta difícil equivocarse: cocina con técnica y sin alardes, platos sencillos y otros más originales que no defraudan. Una nueva ubicación, la misma cocina y una filosofía que han sabido mantener durante años y tres generaciones.

Casa Mayo

  • Dónde: Hotel Thompson Sevilla, Pl. de la Concordia, 2. Sevilla
  • Ticket medio: 50/60 euros.
  • Horarios: abre todos los días.
  • Reservas: 645 59 47 39

Fotos | Jesús León

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