Discreto y de interior, este pueblo de Alicante presume de que uno de sus vecinos más antiguos tiene más de 2.000 años: es un olivo

A pesar de cumplir más de dos milenios, sigue produciendo aceitunas

Jaime de las Heras

Editor Senior

Pocos árboles en Europa pueden presumir de la longevidad que alcanzan los olivos. Son organismos extraordinariamente resistentes, capaces de sobrevivir a sequías, incendios, podas brutales y siglos de abandono para volver a brotar como si nada hubiera ocurrido. 

En la península ibérica, donde el olivo lleva cultivándose desde la Antigüedad, no es raro encontrar ejemplares de varios cientos de años. Pero hay casos que van mucho más allá, que rozan lo directamente bíblico, árboles que estaban ya vivos cuando el Imperio Romano dominaba estas tierras y que siguen aquí, enraizados y silenciosos, mientras el mundo cambia a su alrededor.

Uno de esos casos extraordinarios se da en un pequeño municipio del interior de Alicante llamado Gorga, donde sus vecinos están particularmente orgullosos de contar entre los suyos a un olivo con más de dos mil años de antigüedad. No es una leyenda local ni una exageración turística. Es un árbol real, con nombre y con historia, que se ha convertido en uno de los símbolos más queridos de este rincón de la provincia.

Gorga es un municipio del interior alicantino, enclavado en la comarca del Comtat, una de las zonas menos conocidas de la Comunitat Valenciana y, por eso mismo, una de las más auténticas. 

El pueblo se sitúa en un entorno de montaña media, rodeado de barrancos, pinares y bancales de cultivo que dibujan un paisaje de interior mediterráneo alejado de las masificaciones del litoral. Tiene poco más de doscientos habitantes y esa atmósfera de lugar que no necesita venderse porque su valor es evidente para quien se toma la molestia de acercarse.

Qué ver y hacer en Gorga (Alicante)

El municipio forma parte de la ruta de los pueblos del Comtat, una comarca que merece una exploración pausada. En los alrededores de Gorga se puede hacer senderismo por caminos que atraviesan un paisaje de gran belleza, con miradores naturales sobre el valle del río Agres. 

El entorno es ideal para quienes buscan turismo de naturaleza, tranquilidad y contacto con una cultura rural que ha sabido conservar sus formas de vida. Los pueblos vecinos, como Benilloba, Alqueria d'Asnar o Cocentaina, añaden capas de patrimonio árabe, medieval y barroco que convierten cualquier escapada por la zona en un recorrido histórico de primera categoría.

En el propio Gorga, el patrimonio arquitectónico merece una visita con calma. El casco urbano conserva la estructura típica de los pueblos de montaña alicantinos, con calles estrechas, casas de piedra y una relación visual constante con el paisaje que las rodea. 

Torre de la iglesia de San Pedro Apóstol, en Gorga.

La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol es el edificio más destacado del núcleo urbano, una construcción de estilo barroco valenciano que domina visualmente el pueblo desde su posición elevada. También merece atención el lavadero tradicional y los restos del sistema de regadío histórico que articuló la economía agraria del municipio durante siglos.

El Olivo Milenario de Gorga, el vecino más antiguo del pueblo

Pero el protagonista indiscutible de Gorga es el olivo, ubicado en el Paraje del Racó de Felip. Se le conoce popularmente como el Olivo Milenario de Gorga, aunque la cifra exacta de su antigüedad resulta difícil de precisar con absoluta certeza, como sucede siempre con los árboles más viejos. 

Las estimaciones más conservadoras lo sitúan en torno a los dos mil años, lo que lo convertiría en contemporáneo de la época romana en la península. Hay quien apunta que podría ser incluso más antiguo, lo que lo llevaría a tiempos de la presencia ibera en estas tierras.

Acceso al olivo.

El árbol se encuentra en las afueras del pueblo, en una parcela de cultivo que lo ha mantenido integrado en el paisaje agrario del que nunca ha salido. Su tronco es uno de sus rasgos más llamativos: retorcido, hueco en parte, con una corteza que parece esculpida por el tiempo y que registra en cada grieta y cada pliegue siglos de historia silenciosa. 

Tiene un perímetro considerable y una copa que, a pesar de los siglos, sigue produciendo aceitunas con regularidad. Eso es quizá lo más asombroso: que no es un árbol fosilizado ni un monumento inerte, sino un ser vivo que sigue cumpliendo la función para la que fue plantado hace dos milenios.

El Olivo Milenario de Gorga está catalogado como árbol singular de la Comunitat Valenciana, una figura de protección que reconoce su valor patrimonial, histórico y natural. Es, en definitiva, un vecino de excepción: silencioso, antiguo y extraordinariamente productivo para su edad.

Imágenes | Comunitat Valenciana / Ayuntamiento de Gorga

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