Este pueblo de Alicante, famoso por sus botijos, tiene una de las mejores artesanías alfareras de España. También un dinosaurio

El pueblo es además famoso por los numerosos yacimientos arqueológicos en los que se han encontrado obras de gran relevancia histórica

Liliana Fuchs

Editor

Tan solo 18 km separan Alicante de uno de esos singulares pueblos que salpican la comarca de la provincia levantina, pero casi permanece como un municipio secreto que despliega multitud de encantos a quien que lo pisa por primera vez. Agost, situado en esa fértil tierra a medio camino entre la costa y las sierras de interior, es un lugar lleno de historia que atrapa por cómo ha sabido conservar sus tradiciones y por lo bien que trata al visitante.

Los orígenes del pueblo, que hoy roza los cinco mil habitantes, se remontan al Neolítico, y su devenir histórico ha sido bien documentado a través de los numerosos yacimientos arqueológicos que han desvelado un pasado de enorme riqueza gracias a las diferentes culturas que lo han poblado. Destacan sin duda las huellas y obras encontradas de la Edad de Bronce y de los pueblos íberos que precedieron a los romanos, con joyas de nuestro patrimonio arqueológico como las Esfinges de Agost talladas en piedra caliza. Hoy el pueblo mantiene dos réplicas, pero las originales se conservan en el Museo del Louvre y el Museo Arqueológico Nacional.

Pero si algo le distingue es su antigua tradición de la alfarería, un arte que ya se practicaba muchos siglos atrás y que ha sido el gran eje económico del pueblo desde al menos la Edad Moderna, pero sobre todo a partir del siglo XIX. Aunque muchos de los antiguos hornos ya cerraron, siguen hoy funcionando un buen número de estos talleres que continúa manteniendo viva una artesanía que goza de gran renombre por su calidad, tanto en los materiales como en los diseños, siendo muy famosos los botijos que se siguen elaborando en el pueblo.

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Agost está orgulloso de su pasado alfarero y de cómo se mantiene viva una tradición que va más allá de la curiosidad folclórica, con talleres de manos maestras que transmiten sus secretos de generación en generación. Además de poder visitarse muchos de ellos, es imprescindible pasar por el Museo de la Alfarería, situado una antigua fábrica de cerámica de principios del siglo XX donde además se realizan numerosas actividades.

Recorrer las calles del propio pueblo es otro placer para el visitante, pues normalmente las casas tradicionales, bien cuidadas, lucen aún más bonitas con multitud de macetas con plantas y flores coloridas que alegran el paseo. Se puede caminar sin rumbo y sin prisa, dejándose llevar por el típico trazado sinuoso y angosto de los pueblos de herencia árabe, o seguir alguno de los recorridos que proponen desde la oficina de turismo. Muy interesante es seguir la ruta alfarera que recorre las fuentes y el llamativo lavadero municipal, con la histórica la Font de l’Abeurador al lado, y cuyo entorno luce hoy decorado con pinturas murales dedicadas a la vida cotidiana de los vecinos realizadas por Enrique Jordá, artista local.

En Agost también merece la pena visitar los distintos edificios religiosos, con la iglesia parroquial de San Pedro con su espectacular capilla de la comunión con monumento principal, sin desmerecer las ermitas que además regalan en algunos casos vistas magníficas del pueblo y del paisaje, como la dedicada al mismo santo apóstol.

Y hablando de paisaje, Agost es un punto de partida perfecto para caminar un poco con algunas de las rutas de senderismo que parten de la localidad, animando al visitante a adentrarse en la comarca de l’Alacantí, con las sierras del Ventós y del Maigmó y la Rambla del Rugló como principales hitos del paisaje, de gran riqueza geológica, incluyendo la Vía Verde del Maigmó que transcurre por un tramo de la antigua línea férrea.

Y sí, también hay una ruta dedicada a los dinosaurios dedicada especialmente a los más pequeños, pero nadie se puede marchar del pueblo sin visitar la espectacular reproducción a escala real de un Lirainosaurus, que además es el punto de inicio de todas las rutas que parten del pueblo.

Imágenes | Turismo de Agost

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