Gastroguía de Marbella: los restaurantes imprescindibles de la ciudad más lujosa de la Costa del Sol

Gastroguia Marbella

En una localidad en la que cabe de todo, las opciones son infinitas: espeto, chiringuitos, pescaíto frito, sushi, cocina de autor, estrellas Michelin, beach clubs, bodegas, tabernas… Y mucho más

Jaime de las Heras

Editor Senior

Marbella, uno de esos lugares donde las dos Españas confluyen: la del lujo y la popular, la más vinculada a las redes sociales y a la más clásica. Epicentro gastronómico de la Costa del Sol durante lustros, comer bien en Marbella ha sido tradicionalmente fácil, aunque no necesariamente barato.

Sin embargo, sigue habiendo opciones para comer bien y barato en una ciudad que es mucho más —bastante más— que sus beach clubs o sus restaurantes de postín. Sigue habiendo tabernas y bares familiares, churrerías de toda la vida, cafeterías con solera y muchos establecimientos con precios terrenales.

También, claro, algunos de los mejores chiringuitos de Málaga aparecen aquí. Es tierra de frituras y de espetos, aunque ya no veamos tantas barcas en sus playas con las sardinas ensartadas. Marbella es sinónimo de comer bien, solo hay que saber buscar si, además, queremos comer a un precio razonable.

Muy dividida geográficamente, ya que se esparrama por toda la costa, es capaz de sorprender con bares en el casco histórico y con restaurantes de campanillas en urbanizaciones y hoteles. Marbella es un universo en todos los sentidos y, como es lógico, gastronómicamente no va a ser menos.

Además, para hacerte más fácil encontrar todos los restaurantes, bares, tabernas, chiringuitos y cafeterías, hemos preparado un mapa –parecido a este de Soria– que podrás descargarte y llevar directamente en tu Google Maps y que encontrarás exclusivamente en nuestra newsletter Al fondo hay sitio. Si no te has suscrito aún, puedes hacerlo aquí.

Índice de Contenidos (42)

Qué es típico comer en Marbella

Los mejores sitios para comer en Marbella son, a veces, los más escondidos. Tampoco vamos a negar que ha cambiado el paradigma de aquella localidad marinera a lo que es hoy, fama mediante. En Marbella se puede encontrar de todo, pero si hablamos de algunos platos clásicos, no se pueden dejar atrás los espetos de sardinas. Tampoco, lógicamente, hay que renegar del pescaíto frito, que está presente en la mayor parte de las cartas.

Hay también margen para clásicos de la cocina andaluza como podría ser el gazpachuelo, que no está tan presente, pero en algunos locales aún se sirve, y ciertas referencias ineludibles como salmorejos y gazpachos. También encontrarás rosada frita y conchas finas, el gran marisco de Málaga… Y, en todo este maremágnum, cocina internacional para dar y tomar.

Sushi, mexicanos, peruanos, cocina de beach clubs, estrellas Michelin –de muchísimo nivel–, soles Repsol… Evidentemente, también te vamos a desvelar mejores sitios para tapear en Marbella, aunque no sea una ciudad tan al uso si la comparamos con otras zonas de Andalucía, y no vamos a dejar pasar la oportunidad de ponerte en bandeja de plata los restaurantes imprescindibles en Marbella.

Los mejores chiringuitos de playa en Marbella

El Ancla

Gamba roja en El Ancla.

En el extremo occidental del paseo marítimo de San Pedro de Alcántara, El Ancla demuestra que un beach club también puede ofrecer una cocina seria. Buenas frituras, mariscos frescos a la plancha, un recital de atún rojo salvaje de JC Mackintosh y entrantes de elaboración más contemplada difuminan la frontera entre chiringuito y restaurante. Cuenta además con una gran piscina de agua salada, ideal para quien busca combinar mesa y baño en un ambiente tranquilo, pensado más para parejas y familias que para el perfil fiestero de otros beach clubs de la zona.

La Milla

La Milla

Sobre la arena de la playa de Nagüeles, La Milla se ha convertido en una de las paradas gastronómicas imprescindibles de Marbella. La carta prioriza el pescado y marisco de lonjas andaluzas, de Huelva a Almería, con espetos, frituras finas —destacan las de salmonetes y bogavante— y platos de brasa como los carabineros o el arroz ibérico con gamba roja. Bodega de más de 800 referencias y dos terrazas frente al mar. No es barato, claro, pero merece la pena.

Los Sardinales

Espeto en Los Sardinales.

En la playa del Alicate, junto al hotel Los Monteros, Los Sardinales lleva desde 1995 sirviendo pescados, mariscos y arroces frente al mar. Es un chiringuito en el sentido más clásico: terraza con hamacas, salón interior y una cocina abierta todo el día que no cierra entre comida y cena. La casa se sostiene en el producto sencillo pero bien tratado —pescado frito, calamar asado, fideuá, langosta— y en un servicio de manteles blancos que lo acerca más al restaurante de playa con oficio que al chiringuito improvisado. 

El Chiri

En la playa de Las Chapas, El Chiri lleva desde 1970 siendo uno de los chiringuitos de referencia del este de Marbella. Es un clásico familiar, informal y sin estridencias, con hamacas y sombrillas frente al mar y una carta que gira en torno a los arroces (sus paellas de marisco están entre los exitazos) y manejo del pescado, especialmente en frituras, lo convierten en un imprescindible. Los fines de semana el ambiente sube de tono con música en vivo, lo que lo convierte en una opción tan válida para una comida tranquila entre semana como para una sobremesa animada en sábado.

Chiringuito Los Tres Pepe

Espetos en Los Tres Pepe.

Institución de la Playa de la Fontanilla, Los Tres Pepe es el chiringuito por el que han pasado desde entonces cocineros de la talla de Pedro Subijana o Dani García, ambos con tres estrellas Michelin en su trayectoria. La razón está en las brasas: de ellas sale a diario, en temporada alta, hasta sesenta kilos de sardina espetada asada con leña de olivo, obra de Cristóbal Heredia, varias veces premiado como uno de los mejores espeteros de Málaga. Al frente, Rafael Rovira mantiene un local que se llena a diario y en el que reservar mesa es prácticamente obligatorio. Sin lujos ni artificios, aquí manda el producto de lonja y el fuego bien llevado.

Las Flores Marbella

Uno de los chiringuitos con más solera del centro de Marbella, situado en primera línea en Playas Andaluzas. Las Flores mantiene la fórmula que le ha dado buena fama durante años: pescado y marisco fresco, arroces bien resueltos y un servicio ágil. Un valor seguro dentro de la oferta más clásica de chiringuitos de la ciudad con algunos detalles modernetes que harán las delicias de todos los públicos.

Restaurante Los Espigones

Terraza Los Espigones.

Abierto desde 1982 sobre la arena de Playa Nueva Andalucía, a un paso de Puerto Banús, Los Espigones es uno de esos negocios familiares que sobreviven al paso de las décadas gracias a una clientela fiel que repite temporada tras temporada. Su carta reúne paellas y arroces, langostinos al pil-pil, croquetas y patatas bravas, todo con producto fresco y raciones generosas a precios más razonables de lo habitual para una zona tan cotizada. Se puede comer en la terraza o junto a los ventanales con vistas directas al Mediterráneo, y también alquilar hamacas y sombrillas para pasar el día. Conviene reservar, especialmente en temporada alta.

Triana

Boquerones fritos del Triana.

Pegado al Monumento Natural de las Dunas de Artola, en uno de los rincones con más encanto paisajístico de la costa marbellí, Triana ofrece una doble cara: chiringuito relajado de día y espacio con más pretensión gastronómica cuando cae la tarde. En la carta conviven las croquetas de marisco y de choco, un salmón ahumado en frío poco habitual en este tipo de locales y unos mejillones de Bouchot con crema, vino blanco y cebolla. La ubicación, junto a un paraje protegido y con aguas limpias, es su principal reclamo. En verano y fin de semana, mejor sé prevenido y reserva. 

Chiringuito La Red

Espetos de La Red

En pleno Paseo Marítimo, cerca del puerto deportivo, La Red combina la esencia del chiringuito de toda la vida con una propuesta algo más amplia que incluye carnes a la brasa además de los platos marineros habituales. Su arroz negro y sus sardinas están entre los grandes éxitos de un local que, si bien no obedece a la estética del chiringuito clásico, mantiene un ambiente cercano a ese estilo, aunque con guiños a un cliente internacional y un entorno más moderno.

Restaurantes donde comer bien y barato en Marbella  

Taberna Gaspar

Taberna Gaspar.

Conocida simplemente como "el Gaspar", esta taberna familiar lleva desde 1996 alimentando al Marbella de toda la vida con una cocina de guiso y mercado que cambia a diario según lo que traiga la compra. Los callos, las albóndigas y una tortilla de patatas que sus clientes consideran la mejor de la ciudad son fijos de la carta, a los que se suman ensaladas, croquetas que vuelan y, en temporada, boquerones fritos que se comen como pipas. Ambiente familiar, sin prisas y sin wifi que valga: aquí se viene a comer y a disfrutar, no a hacerse fotos para Instagram. Imprescindible reservar.

La Tirana

Pappardelle con carabinero de La Tirana.

Instalado en la que fue casa-estudio del pintor Vicente Viudes, La Tirana es de esos restaurantes que revive el espíritu del Marbella de los años sesenta: jardines andaluces, fuentes, rincones con encanto y una cocina casera mediterránea sin artificios. Dirigido por el chef Manuel Benavides, propone platos de siempre (carnes, pescados, pastas, ensaladas…) pensados para compartir en un ambiente relajado y con precios contenidos para la zona. Su gran atractivo, además de los fogones, es el espacio: capacidad para 180 comensales en la terraza exterior y 70 en el interior, lo que lo convierte también en escenario habitual de bodas y celebraciones, con zona reservada para ceremonias civiles. Un lugar discreto, alejado del bullicio de la Milla de Oro, perfecto para una comida tranquila entre jardines.

El Boquerón

Barra de El Boquerón.

A pocos pasos de la Plaza de los Naranjos, en pleno Casco Antiguo, El Boquerón es un bar de tapas y vinos familiar que se ha ganado fama de parada obligatoria pese a —o quizás gracias a— su política de no aceptar reservas: es habitual encontrar cola en la puerta. La carta combina el tapeo español con toques asiáticos y franceses poco previsibles en la zona, con las costillas caramelizadas con miel y soja, los pastelitos de langostinos y los mejillones con salsa de coco y jengibre entre lo más pedido.

Bar Francisco

Boquerones fritos en Bar Francisco. ©NuncaComasSolo.

Institución de la Calle Aduar, en pleno centro de Marbella, Bar Francisco es de esos bares de tapas de toda la vida que los propios marbellíes recomiendan sin dudarlo. Especializado en pescaíto frito, destaca por sus salmonetes, boquerones y anchoas, además de una ensaladilla rusa y una ensalada de tomate del terreno que se preparan al momento. Decoración sencilla con azulejos, ambiente puramente andaluz y trato cercano de Francisco, su propietario, que sigue al frente del negocio. Sin lujos ni lista de espera de restaurante de moda: aquí se viene a comer bien, sin prisa y a buen precio.

Taberna El Bordón Marbella

Revuelto de setas de El Bordón.

En una calle con encanto del Casco Antiguo, Taberna El Bordón combina la cocina de tapas tradicional con espectáculos de flamenco en directo, lo que le da un punto de espectáculo poco habitual entre las tabernas del centro. Chicharrones de Cádiz, croquetas variadas, presa ibérica y un revuelto "bordón" que tiene muchísimos adeptos conforman una carta castiza y de raciones generosas, con el cordero como uno de sus platos más celebrados. El ambiente, entre rústico y con aire de tablao, lo hace otro de esos imprescindibles no solo entre los turistas, sino también entre los locales.

Restaurante Garnacha

Salmorejo del restaurante Garnacha.

Escondido en la Plaza de los Olivos, a un paso de la Calle Real y del casco histórico peatonal, Garnacha es un local pequeño y discreto que firman en sala Mª Dolores Luna y en cocina Víctor Iruretagoyena. Su propuesta de cocina de autor mediterránea, servida en formato de tapa, media ración o ración completa, permite construir un menú degustación a medida: croquetas de setas, mejillones o bacalao, pulpo crujiente sobre puré de patata ahumada, tataki de atún y steak tartar de solomillo con huevo hilado son algunos de los platos más celebrados por su clientela. La relación calidad-precio, sorprendente para el nivel de la cocina, y una carta de vinos cuidada explican que sea uno de esos secretos que los propios marbellíes prefieren no compartir demasiado.

Paladar Taberna

Oreja a la plancha en Paladar Taberna.

En los bajos del Hotel Lima, Paladar Taberna es el proyecto de David Iznaga y Víctor Carracedo: una taberna castiza pensada como el lugar al que ellos mismos querrían ir a comer. Con una bodega de más de cien referencias y una carta que cambia con frecuencia, se ha convertido en poco tiempo en una de las direcciones con más personalidad del centro de Marbella. El steak tartar sobre tuétano, los arroces a la chapa y un cachopo por el que ya es conocida la casa son sus señas de identidad, junto con cremas frías como el ajoblanco o el salmorejo y platos más castizos como los caracoles picantes. Ambiente animado, con terraza, y cocina abierta durante toda la jornada.

La Polaca

Gazpachuelo de La Polaca

En pleno casco antiguo de Marbella, dentro de una casona del siglo XVIII restaurada con mimo, La Polaca combina tapeo casero, cócteles bien resueltos y ambiente festivo con DJ y sala de baile. Es de esos locales que atraviesan generaciones: cartel de croquetas, jamón y raciones tradicionales donde no falta el gazpachuelo en verano. Su dueño, Francis González, ha sabido mantener la decoración cargada de objetos y curiosidades que trasladan al visitante a otra época, sin perder el pulso de las noches marbellíes. Precios asequibles para el entorno y un ambiente que va subiendo de tono a medida que avanza la noche lo convierten en parada obligada para quien busca la Marbella con más carácter.

Candeal

Coliflor trufada de Candeal.

En pleno casco antiguo de Marbella, con una estética que recrea el interior de una bodega castellana, Candeal es el proyecto personal del chef vallisoletano Pablo Rebollo, que desde junio de 2023 rescata la cocina de Castilla y la mira con ojos nuevos. Fermentados, platos de caza, encurtidos y escabeches conviven en una carta que incorpora también sutiles guiños a su Valladolid natal, como el pan de Peñafiel, elaborado a diario en el propio restaurante con harina ecológica de Coín. 

Restaurantes gastronómicos en Marbella

Back 

Besugo en Back. ©Fredy Torra

Tras más de una década como mano derecha de Dani García, David Olivas levantó en 2016 su propio proyecto en el centro de Marbella, hoy distinguido con una estrella Michelin. Bajo una apariencia informal –mesas sin mantel, ambiente desenfadado– se esconde una cocina de altísima técnica que reivindica el producto andaluz: navajas mediterráneas, chivo malagueño, atún de almadraba o pichón frito en costra de pan conviven en una carta que también se sirve en menú degustación. La sala, dirigida por el sumiller rondeño Fabián Villar, cuenta con una bodega de referencias locales e internacionales. Reserva imprescindible.

Skina

Gamba con coliflor en Skina.

El sumiller Marcos Granda dirige desde 2004 uno de los restaurantes más exclusivos de la Costa del Sol, hoy distinguido con dos estrellas Michelin. Al frente de los fogones, el chef toledano Mario Cachinero reinterpreta el recetario andaluz clásico con técnica contemporánea y máximo respeto a la temporada, en un espacio íntimo pensado para muy pocos comensales por servicio. Dos menús degustación, uno largo y otro corto, se acompañan de una bodega con más de 950 referencias, incluidos jereces, champagnes y vinos dulces franceses y húngaros. Imprescindible reservar con antelación para una de las mejores experiencias gastronómicas de la provincia.

Cascada Marbella

Terraza de Cascada.

Alejado del bullicio de playa, en las colinas de Sierra Blanca, Cascada es un restaurante-jardín construido junto a una cascada natural del Arroyo de las Represas, en lo que antes fue una villa privada. Al frente están los hermanos franceses Jacques y Mathieu Lagarde, con paso por cocinas de dos y tres estrellas Michelin en Australia, Nueva Zelanda y Francia, lo que se traduce en una cocina de producto fresco, local y de temporada, con embutidos elaborados en casa a partir de chuletón, chivo o pez espada, y platos como la corvina con apio y manzana. El lugar es, seguramente, de lo más icónico de toda Marbella y un lugar perfecto para celebrar… o para darse un homenaje en cualquier momento del verano.

Trattoria L'Impronta

Acertar con un italiano en la Costa del Sol no siempre es sencillo, pero esta trattoria nacida en 2011 de la mano de Paolo Ghirelli, mito de la cocina italiana en Marbella, y hoy dirigida por el chef Francisco Vacas, lo consigue con creces. Su especialidad es la pasta fresca tradicional, elaborada íntegramente a mano sin máquinas de corte ni relleno: raviolis de bogavante con salsa de cigala, raviolis de setas y trufa o unos tagliatelle con frutos del mar que no defraudan. Un imprescindible si estás en San Pedro Alcántara.

Ta-Kumi

Sashimi en Ta-Kumi

Fruto de la unión de dos cocineros, Toshio Tsutsui y Álvaro Arbeloa —de ahí su nombre, TA de "artesano" y KUMI de "maestro"—, Ta-Kumi es una de las direcciones japonesas más sólidas de Marbella, con presencia también en Málaga y Madrid. El local, de ambiente informal, ofrece carta completa de cocina nipona con producto de calidad: nigiris, sashimi y una de sus especialidades, los rolls, como el California roll de langostinos en tempura con espárragos verdes, además de mochis de elaboración artesanal. 

Kava

Dumplings de carrileras guisadas y queso azul con setas, vermú y pera.

Con solo cinco mesas y una estética urbana que no descuida el diseño, Kava practica lo que ellos mismos llaman "técnica global" aplicada al producto de proximidad: cada mes centran su despensa en dos o tres materias primas locales, sin renunciar a guiños a cocinas mucho más lejanas, como la tailandesa o la india. El chef Fernando Alcalá, uno de los chefs más consolidados de la provincia de Málaga, firma una carta reducida, pensada para compartir, y dos menús degustación –Amatxo, en formato de siete tapas, y Lord Fer, más largo– que cambian cada pocas semanas según la inspiración viajera del cocinero. 

Messina

Veinte años cumple ya Messina, uno de los nombres imprescindibles de la alta cocina en Marbella, con una estrella Michelin desde 2016 y Sol Repsol en su haber. El chef argentino Mauricio Giovanini, con su mujer Pía Ninci al frente de la sala y la sumillería, defiende una cocina personal y valiente que fusiona técnica europea y latinoamericana, alejada de modas y centrada en el sabor puro: platos que huyen de adornos innecesarios y buscan la sutileza antes que el contraste. La Mesa del Chef, incorporada en la reforma de 2024, permite a cuatro comensales degustar elaboraciones inéditas junto a la cocina abierta. El servicio de sala, dirigido por Ninci con extrema cortesía, es tan protagonista como los fogones. 

Purosushi

Nigiri de toro en Purosushi.

Instalado en un anexo del icónico hotel Puente Romano, Purosushi propone cocina japonesa con alma y ambiente familiar, dividida en dos espacios bien diferenciados: el Lounge, de mesas bajas y carta pensada para compartir, y la Barra Omakase, más reservada, donde el chef argentino Andrés Médici trabaja el sushi pieza a pieza ante el cliente. Ivi Boeri, especialista en sake, dirige la sala. La casa tiende a trabajar con pescado madurado y curado, una seña de identidad que la Guía Michelin destaca especialmente. Es de esas direcciones que combinan tradición nipona y precisión técnica sin perder la cercanía, en un entorno relajado que se aleja del formalismo de otras barras de sushi de la ciudad.

Nintai

Pase de cigala en Nintai.

Doce asientos, una barra de madera clara y un itamae trabajando en silencio frente al comensal: así es Nintai, el proyecto japonés del sumiller Marcos Granda, también al frente de Skina. Inaugurado en 2021 tras un viaje personal a Japón, el restaurante ha conseguido en poco tiempo una Estrella Michelin gracias a un único menú omakase, Ayumi ("el camino recorrido"), que da protagonismo absoluto al sushi y al shari —el arroz— como base de cada decisión, alternando pases fríos y calientes con técnicas como el mushimono o la robata. La experiencia, pensada para un número muy reducido de comensales, traslada al cliente la filosofía del omotenashi, la hospitalidad silenciosa y precisa que define a una de las mejores barras de sushi de España.

Dónde desayunar y hacer brunch en Marbella

Churrería Ramón

Porras de Churrería Ramón

Fundada en 1941 por Ramón Navas como la primera churrería de Marbella, hoy la dirige su nieto David Navas manteniendo el nombre del fundador en homenaje a él. Churros poco aceitosos, huecos y muy crujientes, acompañados de chocolate espeso o de los zumos naturales que la casa fue pionera en ofrecer en la ciudad. Su terraza en la Plaza de los Naranjos es parada obligada para empezar el día en el casco antiguo marbellí.

Churrería Marbella

Churrería Marbella. ©Nasser - Google Maps

Conocida también como Churrería Marbella 2, esta churrería regentada por la familia Clavijo –"los nietos de Ramón"– continúa la tradición churrera de la ciudad desde otro punto del casco antiguo. Buen aceite, masa equilibrada y un alveolado ligero convierten a sus churros en un clásico tanto para primera hora como para los noctámbulos. Se puede encontrar en dos ubicaciones del centro histórico.

Fiesta, el Bar del Mercao

Desayuno en Fiesta Bar El Mercao.

Este pequeño bar dentro del Mercado Municipal de Marbella es parada obligada para desayunar desde bien pronto. Su bandera es el mollete de carne mechá y el bocadillo Fiesta, con tortilla de patatas y tomate, aunque también trabaja pescado y marisco comprado en los puestos vecinos, cocinado al momento a la plancha, cocido o a la brasa. Horario limitado ya que cierra poco más tarde del horario de cierre del mercado.

Churrería Generalife

Churrería de barrio, sencilla y sin pretensiones, en la Avenida General López Domínguez. Es la dirección de referencia para quienes buscan un desayuno castizo en Marbella: churros recién hechos, chocolate espeso y molletes que se cuentan entre los mejores de la ciudad, todo a precios muy ajustados. El servicio es rápido y amable incluso en las horas de más ajetreo, lo que la convierte en una parada habitual tanto de vecinos como de turistas que prefieren un desayuno tradicional a los locales de brunch más modernos de la ciudad. Abre solo por las mañanas.

Cafetería Sarria

Desayuno en Cafetería Sarria. ©Henry Mena - Google Maps.

Cafetería de barrio en la Calle Alfredo Palma, alejada del circuito turístico, que ha construido su reputación entre los vecinos de Marbella a base de desayunos generosos y buen trato. El mollete de bacon es de lo más recomendado, junto con una amplia variedad de bocadillos y opciones para almorzar. Sin artificios ni ambiente instagrameable, es el tipo de sitio que funciona por repetición: quien vive cerca, vuelve.

Brunchit

En la Calle Francisco Norte, junto al parque Delfín, Brunchit propone un brunch "realfooder": producto de temporada, panes de masa madre horneados en casa, carnes reales sin congelar y sin azúcares convencionales, todo servido en un local luminoso con grandes ventanales y una terraza muy solicitada en días de sol. Tortitas, huevos benedictinos, sándwiches, hamburguesas y ensaladas conviven con una carta de zumos y cafés pensada para una experiencia tan fotogénica como saludable. No admiten reserva: se viene cuando apetece.

Maleva Bakery

Sandwich Club de Maleva.

En el centro de Marbella, Maleva es un obrador artesanal que trabaja con masa madre natural y elabora a diario panes, bollería y pastelería propia, además de ofrecer una carta de cafetería con desayunos y brunch. El pan de centeno, la focaccia y el croissant de pistacho se cuentan entre lo más celebrado por su clientela, en un espacio sencillo y de gusto moderno, con zonas interior y exterior para sentarse. Funciona tanto para desayunar o merendar con calma como para llevar pan y dulces a casa; conviene tener en cuenta que cierra los lunes.

Morning People

Tofu Benedict de Morning People.

A apenas cien metros de la playa y del Paseo Marítimo, Morning People es, según sus propios dueños, el único restaurante totalmente vegano de Marbella. La carta gira en torno a un brunch de base vegetal con propuestas como el tofu Benedict, bagels artesanos, gofres y bowls de yogur con fruta de temporada. El espacio, tranquilo y con terraza exterior, resulta una opción diferenciada dentro de la oferta de desayunos de la ciudad para quienes buscan comida consciente sin renunciar al sabor.

Keki

En Nueva Andalucía, Keki es una panadería artesanal capitaneada por el chef Pablo Rodríguez que ha ganado fama de tener uno de los mejores croissants de la Costa del Sol. Trabajan con procesos artesanos y fermentaciones lentas que dan como resultado panes de mayor duración y sabor. Un lugar perfecto para iniciar el día o para llevarte tu croissant a casa y disfrutar como un enano. 

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