Este pueblo de Huesca es famoso por su tomate, pero también es un destino ideal en verano, con una historia fascinante y buenos vinos

Barbastro Huesca

Con un pasado incluso romano, Barbastro es una localidad fundamental en el devenir aragonés con el paso de los siglos

Jaime de las Heras

Editor Senior

La provincia de Huesca está cargada de pueblos y ciudades donde la historia y la buena mesa se dan la mano, pero pocas pueden empatar con la localidad de Barbastro. Capital comarcal, la ciudad hunde sus raíces ya en tiempos romanos, que se instalaron aquí, a orillas del río Vero.

Trascendental en la historia medieval española, Barbastro permaneció durante la Reconquista en un constante tira y afloja entre musulmanes y cristianos hasta que finalmente se mantendría en manos de la cristiandad en el año 1101. A partir de ahí, su florecimiento y relevancia en la corona de Aragón se multiplicaría, al punto de ser una de las localidades más relevantes.

Por eso y por su carácter de paso, Barbastro presume, por ejemplo, de ser una sede episcopal, donde la Catedral de Santa María de la Asunción domina los cielos de la localidad desde su inspiración gótica y que tiene el honor de ser una de las catedrales que más rápido se han edificado en la historia de España –apenas 20 años–, lo cual constituye toda una rareza. En su interior, además, conviene no perder de vista el basamento de alabastro del retablo mayor, uno de los más singulares de todo Aragón.

Puente del Portillo en Barbastro.

Trascendental en ese impasse de la corona aragonesa, Barbastro mantiene detalles de su pasado medieval, renacentista y barroco en el trazado de las calles, dando buena muestra de ello, por ejemplo, el Palacio de los Argensola o el propio palacio episcopal, muy próximo a la catedral, y uno de los grandes ejemplos del renacimiento aragonés. 

Interior de la catedral de Santa María, en Barbastro.

Sin embargo, Barbastro no es solo historia y piedra, también es una ciudad gastronómicamente bien dotada que ha ganado fama nacional a costa de algunos de sus mejores embajadores, como los vinos y el tomate

Tomate rosa de Barbastro.

Este segundo, famoso por la categoría del tomate rosa de Barbastro, es una de las piezas más cotizadas de las huertas y pueblos que rodean la ciudad, contando incluso con una fiesta propia –igualmente singular– como es la Fiesta del Plantero, que da pie al inicio de la temporada de cultivo a primeros de mayo donde, además, se entregran gratuitamente matas y semillas de tomate rosa.

Pero Barbastro no solo se mastica vegetalmente, también es un territorio, como suele suceder en Aragón, para gozar del cordero, teniendo justa fama en la ciudad la famosa chireta, un embutido a base de arroz, jamón, tocino y vísceras que se conserva en tripa de cordero y luego se hierve, momento en que se consume.

Chiretas en fresco

A la mesa, además, no falta el vino. Sede del consejo regulador de la denominación de origen Somontano, Barbastro está rodeada de bodegas, incluso en su término municipal y en los pueblos aledaños, como sucede con algunas referencias ya icónicas de la vitivinicultura aragonesa como Viñas del Vero, Sommos, Laus o Enate. 

EN DAP | Al pie del Pirineo y medieval: el increíble pueblo de Huesca que es el paraíso de los senderistas dentro de un parque nacional

En DAP | Este pueblo de Huesca es el más bonito de España, según National Geographic (y encima tiene un restaurante con estrella Michelin)







Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com

VER Comentarios