Lufthansa se suma a KLM y cancela más de 20.000 vuelos hasta octubre: la razón, el precio del combustible

Perderán, sobre todo, enlaces regionales o menos rentables

Jaime de las Heras

Editor Senior

La guerra en Irán y la presión creciente sobre el estrecho de Ormuz han empezado a desajustar el mercado internacional del combustible, y ese golpe ya se deja notar con claridad en la aviación comercial. El encarecimiento del queroseno, unido al temor a posibles problemas de suministro, ha obligado a grandes aerolíneas europeas a revisar su programación para los próximos meses. 

Entre ellas destacan KLM y Lufthansa, que han optado por recortar operaciones de aquí a octubre para proteger sus rutas más rentables y asegurar combustible de cara a la temporada alta.

En el caso de Lufthansa, el ajuste será muy amplio. El grupo alemán ha anunciado la cancelación de 20.000 vuelos de corta distancia hasta octubre, una cifra que equivale a alrededor del 1 % de su capacidad de transporte de pasajeros en verano. Con esta decisión espera ahorrar unas 40.000 toneladas de queroseno, en un contexto en el que el precio del combustible, según la propia compañía, se ha duplicado desde el inicio de la guerra en Irán.

No se trata de un recorte indiscriminado. La compañía ha explicado que las supresiones afectan sobre todo a rutas de baja rentabilidad con salida desde sus grandes centros operativos de Fráncfort y Múnich. Buena parte de los vuelos afectados pertenecían además a CityLine, la filial regional del grupo, que ha dejado de operar. Esa circunstancia concentra el impacto en conexiones de corto radio, especialmente en trayectos menos rentables y con menor demanda.

Líneas de corto alcance y proteger el suministro

Entre los enlaces ya señalados figuran las conexiones temporales desde Fráncfort a las ciudades polacas de Bydgoszcz y Rzeszów, así como la ruta a Stavanger, en Noruega. A ello se suman otros ajustes internos: diez conexiones del grupo seguirán existiendo, pero pasarán a operarse desde otros aeropuertos. 

Lufthansa también ha adelantado que revisará su planificación a medio plazo durante las próximas semanas, por lo que no se descartan más modificaciones en su red antes del verano.

La aerolínea alemana insiste en que, por ahora, el suministro está garantizado para las próximas semanas. Aun así, ha preferido mover ficha con antelación. Su estrategia consiste en reducir vuelos menos rentables para blindar las operaciones con más demanda durante la campaña estival. 

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Paralelamente, el grupo prevé reforzar rutas en Zúrich, Viena y Bruselas, dentro de una reorganización que busca concentrar mejor los recursos disponibles en sus principales mercados.

KLM ya había dado un paso similar días antes. La compañía neerlandesa comunicó la suspensión de 160 vuelos previstos para mayo, en concreto 80 trayectos de ida y otros 80 de vuelta. 

El estrecho de Ormuz en el centro de la disyuntiva

También aquí la razón principal es económica: el fuerte incremento del precio del queroseno ha convertido en poco rentables determinadas rutas europeas de corto y medio radio. Los pasajeros afectados han sido recolocados en otros vuelos y en horarios distintos para amortiguar el impacto comercial de la medida.

En el caso de KLM, algunas de las conexiones afectadas corresponden a vuelos con destino a Londres o Düsseldorf. Es decir, el recorte no golpea tanto a la red intercontinental como a enlaces europeos donde la presión sobre márgenes es mayor y donde el alza del combustible castiga más la rentabilidad final de cada operación. Igual que Lufthansa, la aerolínea holandesa está priorizando la campaña de verano y trata de reservar capacidad y combustible para los trayectos con más demanda estacional.

Detrás de estas decisiones está el papel estratégico del estrecho de Ormuz en el mercado energético. Según se recoge en una de las informaciones, por ese paso circula el 40 % del queroseno mundial, de modo que cualquier alteración en la zona repercute de forma casi inmediata en precios, costes y planificación logística para las aerolíneas europeas. Bruselas ya ha advertido del riesgo de consecuencias muy graves si la crisis se prolonga, aunque por ahora el principal problema no parece ser un desabastecimiento inmediato, sino el fuerte encarecimiento del combustible.

Así, el ajuste de KLM y Lufthansa anticipa un verano más selectivo en la oferta aérea europea. Se mantendrán las rutas con más demanda y mejor rendimiento, mientras perderán peso los enlaces regionales o menos rentables, sobre todo desde grandes hubs como Fráncfort, Múnich o determinados corredores europeos. El mensaje de las compañías es claro: ante un combustible disparado y un mercado tensionado por la crisis en Oriente Próximo, toca recortar en las líneas secundarias para sostener el corazón del negocio.

Imágenes | Klm / Lufthansa

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