Murales del primer Goya dentro de un monasterio renacentista: la excursión cultural sorpresa a 20 minutos de Zaragoza

Cartuja

La Cartuja de Aula Dei es uno de los mejores ejemplos de los primeros años de un Goya juvenil

Jaime de las Heras

Editor Senior

Hablar de Francisco de Goya y Lucientes no es solo referirnos a uno de los pintores más representativos de España, sino de todo el orden pictórico internacional. Aragonés de casta, Francisco de Goya tuvo una época previa en su Zaragoza natal que, a menudo, queda eclipsada por la genialidad que vendría años posteriores.

Sin embargo, a 20 kilómetros al norte de la ciudad de Zaragoza, hay un remanso de paz donde, además, vas a encontrar algunos de los primeros trabajos del quizá maño más universal: la Cartuja de Aula Dei.

Situada en la carretera de Montañana-Peñaflor, esta cartuja renacentista es un auténtico fortín eclesiástico desde su fundación, a mediados del siglo XVI, encargada por Hernando de Aragón a los arquitectos Martín de Miteça y Miguel de Riglos. 

Lo singular de la cartuja, hoy en manos de otra comunidad religiosa, es que Aula Dei supuso un cambio en las edificaciones cartujas. Rodeado de una enorme muralla, el conjunto sigue un patrón muy definido por el patio, la iglesia y el claustro, en el que se encuentran las celdas de los monjes.

Con la iglesia como elemento vertebrador de la construcción, aún en un claro ejemplo de gótico tardío, la cartuja tuvo una gran relevancia histórica, al punto de que en el siglo XVIII se seguiría complementando y enriqueciendo a nivel artístico. 

Los primeros pasos de Francisco de Goya

Portada barroca de la iglesia. Foto: Juan Carlos Gil Ballano

Momento en que aparece Francisco de Goya en la ecuación. A comienzos de siglo, se realizó la portada de la iglesia, claramente barroca, y el retablo mayor, a mediados de la centuria, ambos obras de Manuel Ramírez de Arellano. Hasta que en 1772, con apenas 26 años, aparece Francisco de Goya, casi un chaval, al que se le encargan once enormes murales de un ciclo dedicado a la vida de la Virgen María.

El nacimiento de la Virgen María, de Francisco de Goya. Cartuja de Aula Dei, Zaragoza. Foto- Juan Carlos Gil Ballano.

No son frescos, sino óleo sobre yeso, de clara influencia italiana y con colores muy basados en las estéticas venecianas. Sin embargo, en la colección se aprecian detalles de lo que sería el Goya maduro.

Revelación a San Joaquín y Santa Ana, de Francisco de Goya. Cartuja de Aula Dei, Zaragoza. Foto- Juan Carlos Gil Ballano.

Pinceladas muy rápidas, grandes masas de color y monumentalidad en el dibujo de las figuras, como queda claro en el más grande de los trabajos: San Joaquín y Santa Ana, donde retrata a los padres de la Virgen, en un mural de 24.m².

La epifanía, de Francisco de Goya. Cartuja de Aula Dei, Zaragoza. Foto: Juan Carlos Gil Ballano

Lo malo, como era de esperar, es que no todos los trabajos han sobrevivido al paso del tiempo. De los once originales solo quedan siete, destruyéndose parcial o totalmente las otras cuatro durante la Guerra de Independencia y durante las sucesivas desamortizaciones decimonónicas.

Hoy, por suerte, la Cartuja de Aula Dei es visitable –con muchas puntualizaciones, pues sigue siendo un monasterio y no un museo al uso–, entre cuyas curiosidades está que no fue posible el acceso a mujeres hasta ya casi terminado el siglo XX, cuando se permitió entrar sin bula papal a la reina Sofía.

Imágenes | Turismo de Aragón / Spain.info / Cultura de Aragón /

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