
Brünig Mega Safe es el nombre de este megacomplejo que permitirá guardar todo tipo de bienes a sus acomodados propietarios
Suiza lleva décadas aprovechando sus montañas como refugios, instalaciones militares y lugares donde proteger bienes especialmente sensibles. Ahora esa tradición alpina tiene una nueva versión destinada a quienes pueden permitirse pagar cientos de miles de euros por esconder sus pertenencias bajo más de 100 metros de roca.
En el macizo de Brünig, cerca de la localidad de Lungern, en el cantón de Lucerna, se está desarrollando Brünig Mega Safe, un enorme complejo subterráneo concebido para almacenar algunas de las fortunas y objetos más valiosos del mundo. Detrás del proyecto se encuentra el empresario suizo Thomas Gasser, cuya familia lleva décadas vinculada a las excavaciones, las canteras y las obras bajo tierra.
El plan contempla levantar alrededor de una veintena de cámaras acorazadas, con posibilidad de alcanzar aproximadamente las 25. No serán precisamente pequeñas. La mayor de las proyectadas tendrá unas dimensiones comparables a las de un campo de fútbol.
El objetivo es que en ellas puedan guardarse desde obras de arte y metales preciosos hasta colecciones de vino, vehículos clásicos y coches de alta gama. Swissinfo confirma que las instalaciones quedarán enterradas bajo más de 100 metros de roca, convirtiendo la propia montaña en una enorme barrera de protección.
No es un trastero al uso
Tampoco serán trasteros convencionales. La empresa ofrece la posibilidad de configurar los interiores según las necesidades de cada cliente y algunas instalaciones podrían incorporar zonas privadas de descanso, reuniones o estancias temporales. The Times señala además que la temperatura natural en el interior ronda los 13 ºC, unas condiciones especialmente interesantes para almacenar vino o determinadas piezas artísticas.
El lujo subterráneo tiene un precio acorde con sus potenciales propietarios. Las cámaras se comercializan mediante contratos de 99 años y las cantidades pueden acercarse al millón de francos suizos, aunque el coste varía notablemente en función del tamaño y las prestaciones de cada espacio.
Una de las peculiaridades de Brünig Mega Safe es que el cliente no se limita a alquilar unos metros cuadrados dentro de una instalación común. Cada unidad dispone de su propia inscripción registral y, según explica Gasser, ese derecho sobre el espacio subterráneo puede incluso utilizarse como garantía hipotecaria.
La seguridad es, precisamente, el principal argumento comercial. Los responsables del proyecto apenas ofrecen detalles sobre los sistemas empleados, aunque el acceso estará dividido en diferentes controles. Uno de ellos obligará a los usuarios a abandonar primero su vehículo antes de continuar hacia las cámaras.
Los promotores aseguran que el nivel de protección será comparable al utilizado por el Banco Nacional Suizo. Las galerías estarán además dimensionadas para permitir la entrada de vehículos de gran tamaño, algo indispensable si uno de los clientes quiere introducir coches, cajas de grandes dimensiones o colecciones completas dentro de la montaña.
Una empresa que ha crecido pico y pala
El proyecto no nació de cero. Sus orígenes se encuentran en una galería utilizada desde los años noventa por la familia Gasser como almacén y taller. Con el paso del tiempo, el entramado subterráneo fue adquiriendo nuevos usos y acabó acogiendo un restaurante, instalaciones de tiro y espacios destinados a la formación de bomberos en condiciones similares a las de un incendio dentro de un túnel.
La creciente demanda de seguridad ha terminado por abrir una nueva vía de negocio. Thomas Gasser vincula el interés por estas instalaciones con la incertidumbre internacional y con la búsqueda, por parte de grandes fortunas, de lugares donde mantener protegida una parte de su patrimonio.
La idea tampoco resulta extraña en Suiza. El país cuenta con una larga tradición de refugios excavados en la montaña y numerosos antiguos búnkeres militares han acabado transformados en almacenes de seguridad o centros de datos. La diferencia ahora es el tamaño y el perfil de los clientes: en Brünig, la montaña se está convirtiendo en una caja fuerte gigantesca diseñada específicamente para algunos de los patrimonios más grandes del mundo.
Imágenes | Brünig Mega Safe
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