En un mundo donde cada vez más se hace patente la necesidad de obtener energías renovables y, al mismo tiempo, no perder superficie útil para su instalación, hay algunos senderos que parecían desconocidos y que están resultando ser un acierto.
Ahora, Suiza ha parecido dar con una tecla que permite aprovechar un espacio que parecía muerto y, al mismo tiempo, generar energía limpia. Todo comienza en primavera de 2025 cuando la empresa Sun-Ways instaló paneles fotovoltaicos entre los raíles del tren en la localidad de Buttes, en el cantón de Neuchâtel, simplemente apoyándolos sobre las traviesas.
Un año después, las noticias han sido positivas tanto para la generación de energía como para el propio funcionamiento de los trenes. Durante más de 12 meses, cerca de 11.000 trenes han pasado por esos paneles y no ha habido que lamentar ningún tipo de percance, como explican en Swiss Info.
Además, desde la empresa advierten que los paneles se pueden quitar cuando haya que ejecutar labores de mantenimiento o limpieza en las vías. Como era de esperar, otros países se han interesado por esta medida pionera, como sucede con Francia, Italia y algunas naciones asiáticas, que ven en estos paneles un win-win.
Por un lado, una energía renovable y, por otro, no tener que sacrificar enormes extensiones de terreno útil, tanto agrícola como urbano, para colocar las placas solares.
No obstante, es una medida pionera que queda por comprobar si es implantable en otros países y su extrapolación a mayores superficies. Sun-Ways simplemente instaló 100 metros de placas solares, por lo que la cantidad de energía producida rondó los 16.000 kWh, es decir, equiparable al consumo doméstico de cuatro hogares.
Eso no quita que sea un primer paso halagüeño. Contando la longitud total de la red ferroviaria suiza, si se sacan de la ecuación túneles, zonas de difícil acceso y tramos con poca insolación, la empresa calcular que con su sistema se podrían obtener hasta 1.000 millones de kWh anuales o lo que es lo mismo, el 2% del consumo eléctrico helvético.
La otra parte buena de la noticia es que su instalación es particularmente rápida, pues se podrían colocar hasta 300 metros de paneles por hora y, además, no necesitarían un sistema de limpieza añadido. La inercia de los trenes genera una corriente de aire entre sus raíles que permitiría arrastrar el polvo y la suciedad que se acumulasen sobre las placas.
De momento, Francia, a través de su operador ferroviario, ha mostrado interés en el proyecto de Sun-Ways, mientras que en Corea del Sur también se ha aprobado un proyecto similar e Italia contará también con un proyecto pionero para comprobar la viabilidad del sistema a finales de año. De España, por lo que sabemos, sin novedades, a pesar de tener más de 15.000 kilómetros de tren… Y muchas horas de sol.
Imágenes | Jean-Christophe Bott y Sun-Ways