Una de las capitales de la piel españolas es, también, un destino perfecto para huir de la costa en verano
En verano, pensar en la provincia de Cádiz es casi sinónimo de imaginar playas infinitas, pueblos marineros y atardeceres frente al Atlántico. Localidades como Conil de la Frontera, Zahara de los Atunes, Tarifa o El Puerto de Santa María suelen ocupar los primeros puestos en la mente de quienes planean una escapada estival. Son lugares donde el mar y el ambiente veraniego reinan, ofreciendo una experiencia inolvidable para quienes buscan sol, chiringuitos y brisa marina.
Sin embargo, quedarse solo con la costa sería un error, porque el interior de Cádiz guarda auténticos tesoros, tan cautivadores como desconocidos. Pueblos como Grazalema, Setenil de las Bodegas, Olvera o Zahara de la Sierra son solo algunos ejemplos de la belleza que se esconde entre montañas, valles y parques naturales. Y entre todos ellos, hay uno que destaca por reunir casi todos los atractivos posibles en un solo lugar: Ubrique.
Ubrique se encuentra en el corazón de la Sierra de Cádiz, dentro de la Ruta de los Pueblos Blancos. Está a unos 118 kilómetros de la ciudad de Cádiz, lo que se traduce en aproximadamente una hora y media de viaje por carretera. Desde Conil de la Frontera, la distancia es algo mayor, unos 140 kilómetros, mientras que desde Zahara de los Atunes son cerca de 160 kilómetros.
Qué hacer en Ubrique (Cádiz)
Ubrique no es un pueblo cualquiera. Fundado en época romana, su origen se remonta al siglo I a.C., aunque el lugar ya estuvo habitado desde tiempos prehistóricos. De su pasado romano quedan restos visibles, especialmente en la cercana ciudad romana de Ocuri, situada en lo alto del Salto de la Mora.
Este yacimiento arqueológico es uno de los principales puntos de interés de Ubrique y ofrece una panorámica privilegiada de la historia del lugar. Allí se pueden ver restos de una muralla, un mausoleo, termas y calles empedradas que nos conectan directamente con la vida cotidiana de hace más de dos mil años.
Además de su patrimonio histórico, Ubrique destaca por su entorno natural. Está situada entre dos espacios protegidos: el Parque Natural de la Sierra de Grazalema y el Parque Natural de Los Alcornocales. Esto convierte al pueblo en un punto de partida ideal para actividades al aire libre como el senderismo, la escalada, la espeleología o incluso rutas en bicicleta de montaña.
Hay caminos que llevan a miradores naturales, a cumbres desde las que se domina toda la sierra, y a zonas de bosque donde la sombra de los alcornoques refresca las caminatas veraniegas. En otoño y primavera, el paisaje estalla en colores y aromas, pero incluso en verano, si se madruga, es posible disfrutar del entorno sin sufrir las altas temperaturas del mediodía.
Sin embargo, hay algo más que hace único a Ubrique: su tradición artesana ligada al cuero. Pocas localidades en España pueden presumir de una vinculación tan estrecha con este oficio. Desde hace más de 500 años, los habitantes de Ubrique han trabajado la piel con técnicas que han ido pasando de generación en generación.
Esta industria comenzó con la producción de artículos sencillos, como cinturones o bolsos, pero ha evolucionado hasta convertirse en un motor económico de gran relevancia. Hoy, muchas de las grandes firmas de moda y alta costura internacionales encargan aquí la fabricación de sus complementos de piel. Es habitual que piezas de marroquinería que acaban desfilando en pasarelas de París o Milán hayan sido elaboradas en talleres ubriqueños.
El Museo de la Piel de Ubrique, ubicado en el antiguo Convento de los Capuchinos, permite al visitante conocer de cerca este arte. Allí se exponen herramientas tradicionales, modelos antiguos y ejemplos de cómo se trabaja la piel desde hace siglos. Es un recorrido fascinante que no solo muestra el proceso artesanal, sino que también rinde homenaje a una forma de vida profundamente arraigada en la identidad local.
Para quienes planean una visita, Ubrique puede disfrutarse en cualquier época del año. En verano, aunque las temperaturas pueden subir, el ambiente sigue siendo acogedor y se agradece la cercanía con la naturaleza. La primavera y el otoño, no obstante, son probablemente los mejores momentos para explorar el entorno natural en todo su esplendor. En invierno, aunque más tranquilo, el pueblo sigue teniendo encanto, con su casco antiguo de casas blancas, calles empedradas y montañas cubiertas de niebla.
Imágenes | Cádiz Turismo / Turismo de Ubrique
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