El pueblo de pescadores entre marismas y dunas móviles para refugiarse en otoño y comer las mejores coquinas cerca de Huelva

Rompido Faro

Las pequeñas villas de la costa andaluza ofrecen otro estilo de vida en temporada baja, ideales para una escapada en cualquier época del año

Liliana Fuchs

Editor

Quienes evitamos los destinos de playa durante el verano huyendo de las masificaciones tenemos el resto del año la oportunidad perfecta para una escapada con sabor marinero. Villas costeras abarrotadas en temporada alta que, cuando llega el otoño, vuelven a recuperar otros ritmos, como sucede con muchos pueblos y aldeas de pescadores del litoral andaluz.

Así ocurre con El Rompido, un pintoresco pueblo del municipio de Cartaya, en Huelva, nacido como asentamiento de pescadores en la desembocadura del río Piedras. Aunque tampoco ha escapado a la afluencia turística en pleno verano, conservar su fisonomía marinera le permite ofrecer en temporada baja un ambiente más relajado, ideal para quienes buscan un refugio tranquilo junto al litoral para desconectar unos días.

Con una historia que se remonta al siglo XIV, cuando se estableció un pequeño enclave conocido como San Miguel de Arca de Buey en torno a la fortaleza castillo del mismo nombre, El Rompido se caracteriza por su peculiar geografía costera que hace de esta villa un pequeño paraíso atlántico, con su espléndida playa de 10 kilómetros y la singular barra de dunas móviles conocida como la Flecha de El Rompido.

La Flecha se encuentra justo enfrente de la playa urbana, separada por un canal o franja de mar de unos 300 metros de anchura, y ha sido modelada poco a poco por los materiales y sedimentos arrastrados por el río Piedras, la fuerza de las mareas y el empuje de los vientos del suroeste; crece unos 40 metros por año y es una de las pocas formaciones terrestres móviles de Europa. Todo el entorno ofrece un panorama de gran belleza y forma parte del Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha del Rompido, compartiendo espacio con el vecino municipio de Lepe.

Este espacio protegido, entre dunas, canales, arena y esteros, acoge un ecosistema de gran valor ecológico donde habitan numerosas aves acuáticas, como la garceta común, la gaviota reidora, el ánade rabudo, el pato colorado o la espátula, cuya actividad puede contemplarse desde los diversos miradores que se reparten por el Paraje Natural. Además, el paisaje se completa con los extensos pinares que rodean al pueblo.

Además de pasear por el paseo marítimo y recorrer la formación arenosa de la Flecha, a la que se puede llegar mediante un agradable paseo en ferry, la escapada a El Rompido se puede completar con un recorrido por el pueblo y sus puntos más emblemáticos. Son muy reconocibles los dos faros, situados juntos en un enclave que ofrece vistas magníficas de la villa y de todo el paisaje; el original del siglo XIX, el más antiguo de Huelva, y el nuevo de 1976, con una altura de 31 metros. También se pueden visitar las ruinas del castillo destruido, declarados Bien de Interés Cultural, y otros restos arqueológicos, hoy parte del Complejo Hotelero Fuerte de El Rompido.

Para redondear la escapada no se puede pasar por alto la cocina local, donde el mar y los productos más frescos de la lonja brillan en una carta en la que el pescado y el marisco son los grandes protagonistas. Especialmente famosas son las coquinas locales, que suelen ofrecerse en todos los restaurantes y chiringuitos, además de guisos marineros del día.

Imágenes | Turismo Cartaya

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