Es una iniciativa municipal para tratar de dinamizar el pueblo y atraer tanto al turismo como a nuevos vecinos
Coca de Alba, en Salamanca, cuenta con apenas 95 habitantes empadronados y se enfrenta al mismo difícil futuro que tantos otros pueblos de la España despoblada, donde la ausencia de vida social es uno de sus grandes problemas. Es por ello que acaba de salir a concurso el bar municipal a un precio simbólico de un euro al año, siempre que abra, como mínimo, todos los fines de semana.
No es el único municipio de la provincia que intenta dinamizar la actividad social con este método, incentivado por la propia Diputación de Salamanca a través de subvenciones para acondicionar los espacios que son propiedad de cada Ayuntamiento. En el caso de Coca de Alba, una familia de argentinos se hizo con el negocio tras la reforma, llegando a empadronarse, pero el retorno a su país ha obligado a la alcaldesa a volver a poner en oferta el bar.
El local cuenta con 200 metros cuadrados y, además de cumplir con las funciones hosteleras, puede funcionar como centro social y escenario teatral. En definitiva, está diseñado para ser el centro de la vida social y comunitaria de la pequeña localidad, lugar de ocio, de reunión, de encuentros y celebraciones, donde desarrollar diferentes actividades todo el año.
“Los adjudicatarios deberán dinamizar el pueblo, y pedimos que sea gente que atraiga gente y se empadronen en el pueblo”, detalla la alcaldesa Dori Vicente Ciudad en el anuncio, poniendo énfasis en que la idea es atraer también a gente de fuera ofreciendo todo tipo de servicios atractivos para el público.
Otros pueblos de la provincia que ya han puesto en marcha este sistema de usar el bar municipal como agente dinamizador tienen claro que un bar es clave para mantenerlos con vida. Por eso los alquilan a precios casi simbólicos, como los cien euros anuales, más gastos, que cobran de alquiler en Zorita de la Frontera. En Cantaracillo, además, ya han instalado placas solares para reducir esos gastos al mínimo, pues en estos bares el beneficio que saca de la caja no es muy alto.
El objetivo no es tanto tener un bar donde los vecinos y visitantes puedan hacer gasto, sino que dispongan de un lugar al que acudir a pasar el rato, a conversar, informarse y divertirse, haya o no consumo de por medio. “Los bares son centros de ocio, convivencia y lugares de encuentro”, afirma la alcaldesa.
Imagen | Google maps
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