El restaurante de Barcelona que demuestra que la cocina vegetal solo necesita ser amigable para destacar, sin imitar a la carne

tofu sando

De Oporto a Barcelona, algunos de los éxitos son el Tofu-Sando y su col a la brasa 

Inés Vazquez Noya

Editor

Kind Kitchen busca consolidar un estilo propio y ofrecer una propuesta con personalidad dentro del panorama gastronómico vegetal. Su historia comenzó en Oporto en 2019 cuando Ana Egmond y Diogo Fernande, detectaron que el mercado carecía de "una propuesta plant-based que combinara una cocina realmente reconfortante con una experiencia gastronómica cuidada". 

Al desembarcar en Barcelona se encontraron con un escenario diferente, dominado por dos polos: la réplica de comida rápida y la cocina puramente vegetal. Ante esto, entendieron que su lugar estaba en el medio: "Creemos que la cocina plant-based no tiene que justificarse imitando nada: tiene identidad, ingredientes y posibilidades suficientes para hablar con voz propia".

Esta filosofía cobra vida en el menú de su local de Gràcia, que combina clásicos exportados de Portugal con nuevas creaciones inspiradas en los sabores de aquí, apoyándose en el producto local para dar lugar a sus novedades.

En su propuesta destacan entrantes como los Crispy Tofu Nuggets con salsa coreana o el ceviche de palmito. También hay corn ribs o "costillas de maíz", que son un divertido guiño a las costillas de cerdo (pork ribs). Al cortar la mazorca a lo largo en tiras finas y aplicarle calor intenso, la estructura se curva de forma natural imitando la forma de las costillas animales. Es un bocado pensado para comer con las manos y compartir en el centro de la mesa.

A la vista, hay un dorado atractivo con marcas de parrilla que potencian el dulzor natural del maíz y le aportan un toque ahumado irresistible. Van sazonadas con una combinación de especias y coronadas con cebolleta fresca picada, lo que suma un contraste de color y un punto crujiente muy apetecible. El conjunto se completa con una rodaja de lima para aportar un toque cítrico al instante y una salsa alioli al lado que equilibra la sazón especiada.

En los platos principales convergen desde opciones elaboradas a la brasa, como la Charred Cabbage (col a la brasa) o el seitán fileteado con gremolata, hasta variantes de hamburguesas dobles en formato smash con cebolla a la brasa, queso vegano, pickles caseros y patatas fritas. Y para cuando bajen las temperaturas, sus canelones de setas con bechamel y queso vegano apuntan a ser todo un acierto.

Otro hit que se importó es el tofu-sando, del icónico sándwich japonés de estilo yoshoku (Katsu Sando), y esta fue mi elección para la noche. Sin duda, entra por los ojos al instante y resulta muy vistoso al corte. La disposición de sus capas muestra la combinación apilada entre el pan de molde dorado y crujiente, el tofu firme y frito, y la ensalada estilo coleslaw crujiente con col lombarda y zanahoria con un plus de salsa tonkatsu. 

En su totalidad, es un sándwich contundente y con un relleno jugoso. Mancha las manos y eso es una excelente señal. Finalmente, el cebollino picado por encima aporta un toque de color verde y, al estar servido en una bandeja metálica, le da esa sensación de fusión entre comida callejera asiática y cafetería de especialidad moderna.

El dulce final queda en manos de postres como el tiramisú de pistacho, la ganache de chocolate con caramelo de miso y anacardos, o bien el sorbete de frambuesa y lima. Tres alternativas para elegir según el gusto.

La filosofia Kind 

En un entorno donde conceptos como "sostenibilidad" corren el riesgo de vaciarse de contenido, el restaurante defiende que "el marketing termina cuando una marca promete más de lo que realmente hace". En su caso, el impacto positivo no es un añadido publicitario, sino el pilar sobre el cual se fundó el proyecto desde el primer día. 

La marca gestiona lo que está en sus manos mediante la priorización de productores locales y el control del desperdicio alimentario, apostando por una transparencia honesta sobre sus procesos: "La credibilidad empieza siendo transparentes sobre dónde estamos hoy y asegurándonos de que nuestras acciones vayan siempre por delante de nuestro discurso".

A lo largo de su trayectoria, el mayor reto del equipo no fue operativo, sino el desafío de mantener la fidelidad a su concepto original. A medida que la marca ganaba relevancia, las opiniones de terceros hicieron cuestionar decisiones que habían nacido de una convicción interna muy clara. De esa etapa rescataron su aprendizaje más valioso: "Escuchar es fundamental, pero también lo es proteger la esencia de la marca. Cada vez que hemos vuelto a nuestra propuesta gastronómica y a nuestra forma de cocinar, hemos visto que esa autenticidad es precisamente lo que más valoran nuestros clientes".

Mirando hacia el futuro, en Kind Kitchen prevén un consumidor cada vez más informado, exigente con el origen de los ingredientes y abierto a nuevas referencias culturales. Su meta es acompañar esa evolución demostrando que comer vegetal puede ser una experiencia culinaria rica y reconfortante, pero manteniendo siempre sus limites bien definidas: "No queremos crecer a cualquier precio ni convertirnos en una marca que pierde su identidad por escalar más rápido. Preferimos construir algo coherente y con una relación de confianza con nuestros clientes".

Elección de diseño y la estética Kind 

El diseño de Kind Kitchen transmite una sensación de organicidad y comunidad perfectamente alineada con su eslogan "Plants & People". Un gran ventanal de suelo a techo en la entrada elimina la barrera entre el interior y la calle, invitando a hacer una pausa en el ritmo urbano, mientras que su paleta cromática basada en un amarillo suave, similar a la mantequilla o la mostaza clara, cumple un rol clave en la marca. A diferencia de un tono estridente, esta variante pálida evoca la calidez y la vitalidad de la luz del sol matutino de forma tranquila y agradable a la vista.

Asimismo, conecta de manera directa con la propuesta gastronómica del local al evocar tonos de ingredientes naturales como granos, aceites y frutas, abriendo el apetito de manera sutil y reforzando el concepto de comida amigable para nuestro cuerpo y el entorno.

Kind Kitchen 

  • Dónde: Plaça de Narcís Oller, 7, Barcelona
  • Horario: abierto de martes a sábado de 13:00-23:00 
  • Precio medio: 20 euros
  • Reservas: 695 280 101

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