
El histórico establecimiento del paseo marítimo servirá sus últimas comidas este domingo después de que el Estado haya ordenado su desalojo por ocupar terrenos de dominio público marítimo-terrestre
El icónico restaurante PicNic de Sitges se prepara para bajar definitivamente la persiana después de más de 70 años de actividad. El establecimiento del paseo marítimo servirá sus últimas comidas este domingo tras recibir la orden del Estado de abandonar las instalaciones por incumplimiento de la ley de Costas.
El cierre llega después de más de una década de recorrido judicial. La semana pasada, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) rechazó el último recurso presentado por la familia propietaria para intentar mantener abierto el negocio, que actualmente da trabajo a unas 50 personas.
El Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) comunicó a los propietarios, el Grup Matas Arnalot, que deberán dejar voluntariamente el establecimiento el próximo lunes. En caso contrario, el desalojo se ejecutará de manera forzosa el martes, según recoge 3CatInfo.
El motivo es la ubicación del restaurante en terrenos considerados de dominio público marítimo-terrestre. El PicNic sigue así el camino de otros establecimientos cercanos, como el Club de Mar y el Kansas, que también tuvieron que abandonar sus instalaciones.
La familia pide mantenerlo
Los propietarios aseguran que acatarán la resolución, aunque discrepan de ella. "No queda más remedio que cumplir la decisión judicial, pero no estamos de acuerdo", han señalado.
Su petición es poder continuar trabajando hasta que exista un proyecto definitivo para derribar el edificio. La familia señala que otros locales desalojados de la misma zona llevan años cerrados y cubiertos con placas metálicas, una situación que, a su juicio, perjudica la imagen del paseo marítimo de Sitges.
Para más inri, el inmueble donde funciona el PicNic fue diseñado por el arquitecto José Antonio Coderch y está declarado bien cultural de interés local. Sin embargo, los tribunales han considerado que este nivel de protección no resulta suficiente para impedir el desalojo.
La historia hostelera del espacio es incluso anterior al propio PicNic. La primera concesión data de 1933, cuando allí abrió el restaurante El Brollador, y posteriormente funcionó como horchatería. Hace más de siete décadas, la familia Matas instaló el PicNic, un negocio por el que han pasado ya cuatro generaciones.
Fotos | Google Maps
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