Con varias caras conocidas entre sus socios, el periplo del restaurante termina en apenas dos años
Rhudo nació con grandes expectativas. Prometía ser un punto de encuentro sofisticado, con una propuesta que mezclaba alta gastronomía y vida social exclusiva en pleno barrio de Salamanca. Su apertura en la calle Velázquez vino acompañada de rostros famosos y del prestigio culinario de Paco Roncero.
Sin embargo, apenas dos años después de su inauguración (abrió en enero de 2024), el proyecto ha echado el cierre de manera definitiva, dejando tras de sí una deuda cercana a los cuatro millones de euros y una sensación de oportunidad perdida en el competitivo panorama hostelero madrileño.
Desde su arranque, Rhudo se vendió como algo más que un restaurante. Quería ser el lugar donde ocurrían las cosas. Con una inversión millonaria, una ubicación privilegiada y un elenco de socios conocidos –entre ellos los actores Miguel Ángel Silvestre y Álex González, así como los futbolistas Antoine Griezmann y Marcos Llorente–, el local parecía tenerlo todo para triunfar, aunque ya en un primer contacto, las críticas profesionales fueron muy duras hacia un restaurante que estaba empezando.
Las cifras, no obstante, dejan clara la magnitud de Rhudo. Tras alcanzar una facturación de 6,1 millones de euros en su primer ejercicio, los gastos operativos y de personal se comieron gran parte de esos ingresos, cerrando 2024 con un déficit de más de 600.000 euros, como informa el portal Sivarious.
En lugar de consolidar su identidad, Rhudo optó por una huida hacia adelante. A los pocos meses de abrir, el restaurante anunció una nueva etapa bautizada como “Temporada 1”, que suponía una ruptura con su planteamiento inicial.
Paco Roncero dejó de estar vinculado al proyecto, y aunque los socios famosos se alejaron del foco público, conservaron parte de sus participaciones con la intención de recuperar lo invertido. En esta fase, la oferta se transformó en un espectáculo gastronómico con un menú medio de 75 euros y eventos temáticos semanales, en un intento por captar a un público diferente.
Pero la nueva estrategia tampoco convenció. En octubre de 2025, Rhudo ejecutó su último intento por sobrevivir: convertirse en club nocturno. Se despidió del formato de cenas con música en directo y adoptó una programación más propia de los dinner shows que ahora se estilan. El resultado fue un cambio radical que, lejos de revitalizar el negocio, lo condujo a un final discreto y sin estridencias, muy distinto al ruido mediático que generó su apertura.
El desenlace llegó en enero de 2026, cuando el Juzgado de lo Mercantil nº 18 de Madrid tramitó el concurso de acreedores para la sociedad 331 RHUDO V64 S.L., gestora del establecimiento. El pasivo reconocido asciende a 3,7 millones de euros, una cifra que refleja tanto la magnitud de la inversión como la profundidad de las cifras.
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