El gerente del local lo anuncia en redes y muestra en vídeo el estado del espacio, ya inviable para abrir
El mapa del ocio nocturno en el Poblenou sigue encogiéndose. El bar Coyote, uno de los últimos locales de estética rock que resistían en el conocido Triángulo Golfo, ha anunciado su cierre definitivo tras años de conflictos estructurales y legales que han terminado por hacerlo inviable.
La noticia no ha llegado en forma de comunicado oficial, sino a través de redes sociales. Su gerente, Edu García, ha publicado un vídeo explicando la situación: "Es uno de los vídeos más duros que he tenido que hacer en 30 años en la noche", señalaba, confirmando que la última sesión ya se ha celebrado.
Problemas estructurales
El detonante ha sido una resolución judicial que obliga a apuntalar el local por problemas estructurales. Aunque la sentencia permite a la propiedad actuar en horario diurno, la presencia de esos puntales impide desarrollar la actividad habitual del bar, lo que ha precipitado el cierre.
En ese mismo mensaje difundido en redes, el propio García ha querido mostrar la situación sin matices. "Así ha quedado el local tras el apuntalamiento. He grabado un vídeo para que todo el mundo pueda ver la situación real, porque lo que hay no es una interpretación: es un cierre de facto", explica.
El gerente detalla que el espacio está completamente invadido por los puntales, lo que hace imposible trabajar con normalidad. "Con el local en estas condiciones no podemos abrir. Y siendo claros: así, no vamos a poder volver a abrir", añade, subrayando que no se pueden garantizar ni unas condiciones mínimas para atender al público.
Bloqueo total
En el vídeo, según describe, se aprecia con claridad la magnitud del problema: la cantidad de estructuras instaladas, la ocupación real del local y la imposibilidad total de operar. "Esto no es una molestia temporal, es una situación que bloquea completamente el negocio", insiste.
El cierre no llega aislado. Forma parte de un goteo constante en esta zona del Poblenou, que en los últimos meses ha visto desaparecer varios locales históricos. En febrero bajaron la persiana espacios como Open Bar, BB+ o D9, y semanas después lo hizo también Hijos de Caín.
El Triángulo Golfo, en la zona de Marina, fue durante años uno de los grandes polos del ocio nocturno en Barcelona. En su momento de máximo esplendor llegó a concentrar más de 30 bares musicales y varias salas de referencia.
Foto | @barcoyote/Instagram
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