
El joven ha recibido una medalla de oro por su práctico invento en una feria internacional celebrada en Alemania
A pesar de su corta edad, Jia Mingxuan, un estudiante de 14 años, no era ajeno a los problemas de sequía que amenazan cada año al campo de su región, en Mongolia Interior, un territorio autónomo que forma parte de China. Y un día, mientras miraba a su madre cocinar, se le ocurrió una ingeniosa idea para crear un sistema de riego autónomo que no tardó en poner en práctica con los pocos recursos de los que disponía.
Como si fuera la típica escena de una serie de dibujos o una película infantil, a Mingxuan se le encendió la bombilla al observar el fenómeno de condensación del vapor de agua que se producía en los azulejos de las paredes durante el proceso de cocción. Y pensó en trasladar la idea al campo, desarrollando un método sencillo que pudiera replicar la acción sin tener que invertir en costosos sistemas de tecnología.
Mediante tubos de acero corrientes y botellas de plástico reutilizable, el sistema desarrollado por Jia Mingxuan consiste en un riego pasivo que utiliza los principios la condensación por cambios de temperatura. Su dispositivo es muy simple: un tubo ensartado en el suelo coronado por una especie de caperuza de plástico. Lo que sucede es que entra aire húmedo en el tubo, se enfría en la parte enterrada y el vapor de agua se condensa en las paredes del tubo, cayendo el agua hacia la tierra.
Es un invento que no necesita ningún motor, ni energía ni apoyo de ningún tipo para funcionar, solo la física natural. La clave está en aprovechar los cambios de temperatura y humedad del aire que se producen en las zonas áridas, para que los árboles puedan "regarse solos" en una especie de riego por goteo autónomo y sostenible.
El joven estudiante, que tenía que trasladarse cada mañana antes del amanecer unos 30 km para poder hacer las pruebas antes de llegar a tiempo a clase, presentó su proyecto en la feria iENA de 2025, la exposición internacional de inventos, ideas y nuevos productos que se celebra cada año en Núremberg. Allí recibió la medalla de oro en la categoría juvenil por la creatividad y eficacia de su invento, pese a su naturaleza tan simple.
Mingxuan colabora actualmente con un equipo de investigación de Shanghái y su diseño se encarna dentro del gran proyecto de reforestación del norte de China, donde llevan años trabajando para convertir una tierra amenazada por la desertificación en una zona verde productiva para una agricultura sostenible.
Imágenes | Jia Mingxuan - iENA
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