No será tan gigantesco como los mastodontes que surcan los mares, pero AmaRudi, el segundo barco de doble manga de AmaWaterways, quiere batir el récord de ser el crucero fluvial más grande de Europa. Si es que consigue zarpar.
La compañía lleva años trabajando en el que va a ser el gran proyecto de su fundador, Rudi Schreiner; no en vano la nave lucirá su nombre. Aunque por las propias restricciones de tamaño que imponen los ríos y lagos, estos buques son mucho más pequeños que sus hermanos transoceánicos, son limitaciones que juegan a su favor. Los viajeros de cruceros fluviales buscan ritmos más pausados, menos masificaciones y espacios más confortables, algo que AmaWaterways ha querido explotar al límite.
Con un lanzamiento previsto para 2027, la empresa está ahora en plena promoción de su gran obra, diseñada específicamente para viajar por el Danubio. Pero hay un elefante en la habitación que la compañía, por el momento, parece querer ignorar: las aguas del Danubio se han reducido tanto, que ya se han cancelado rutas de cruceros este verano, con embarcaciones estancadas y cambios obligados de itinerarios.
La sequía que afecta a gran parte de los territorios europeos que atraviesa el segundo río más largo de Europa ha provocado una reducción del nivel de las aguas que dificulta la navegación a los barcos de grandes dimensiones, cuando directamente no la impide, ya que requieren de una profundidad mínima para maniobrar. Esto también está afectando al transporte de mercancías, y el impacto económico ya se está dejando notar en el sector turístico de países como Hungría.
Según recoge Euronews, las agencias de viajes buscan alternativas para sus viajeros modificando los itinerarios y trasladándolos por carretera, una solución que funciona como un parche de urgencia y que no convence mucho a un turista que busca, ante todo, comodidad y exclusividad. Y la tendencia de los últimos años, con veranos cada vez más calurosos y menos lluvias, no son halagüeñas respecto al futuro.
El AmaRudi contará con capacidad para 196 huéspedes en 98 habitaciones y suites con balcón entre 355 y 710 pies cuadrados. Además, la nave tendrá cuatro espacios gastronómicos con espacios para celebrar barbacoas en cubierta, una pista de pickleball, cine, karaoke, billar y un completo espacio de wellness con gimnasio, salas de masaje y clases deportivas.
Lo único que necesita es que el Danubio tenga agua suficiente como para poder acoger al que aspira a ser el mayor crucero fluvial del viejo continente.
Imagen | AmaWaterways