Los calcetines blancos tienen un problema bastante conocido: mantener el color deslumbrante del primer día no siempre resulta sencillo. El roce con el calzado, el sudor y la suciedad que se va acumulando pueden hacer que después de numerosos lavados adquieran un tono grisáceo o amarillento difícil de eliminar con un ciclo convencional.
Más allá de las estrategias con bicarbonato, entre los trucos domésticos utilizados para intentar recuperar este tipo de prendas hay uno especialmente llamativo: utilizar aspirinas durante el lavado. El método con clamor popular propone emplear alrededor de cuatro comprimidos para tratar ropa blanca que ha perdido parte de su aspecto original.
El poder del ácido acetilsalicílico
La explicación se encuentra en el ácido acetilsalicílico presente en la aspirina, asociado a la posibilidad de desprender determinada suciedad adherida a las fibras. Sin embargo, no se trata de un blanqueador específico para ropa ni ofrece los mismos resultados frente a todas las manchas, por lo que conviene entenderlo como un remedio doméstico y no como un sustituto del detergente.
Una de las formas de ponerlo en práctica consiste en disolver unos cuatro comprimidos en agua templada y dejar los calcetines o las prendas blancas en remojo durante unas horas. Después, simplemente hay que lavarlos de la manera habitual. La cantidad y el tiempo pueden variar en función de las prendas y del grado de suciedad.
También existe una segunda posibilidad para quienes prefieran recurrir directamente a la lavadora. En este caso, los comprimidos se trituran previamente y se mezclan con el detergente en polvo antes de introducir la mezcla en el compartimento correspondiente y seleccionar el programa habitual.
Un truco sin base científica
Sin embargo, no hay evidencias científicas sólidas de que la aspirina funcione realmente como blanqueador o quitamanchas para la ropa. De hecho, la Office for Science and Society de la Universidad McGill puso a prueba este conocido truco doméstico con manchas de café y tomate y no observó que la aspirina consiguiera eliminarlas.
Sus expertos explican además que ni el ácido acetilsalicílico presente en estos comprimidos ni el ácido salicílico que puede generarse al degradarse poseen las propiedades oxidantes propias de los agentes blanqueadores. Por tanto, aunque el remedio se haya popularizado para recuperar prendas blancas, su eficacia no está respaldada por la química ni por los experimentos realizados por esta institución.
Tampoco hay que esperar que cuatro aspirinas conviertan automáticamente unos calcetines muy deteriorados en una prenda nueva. El resultado dependerá tanto del tejido como del origen y la antigüedad de las manchas, y una suciedad muy incrustada requiere un tratamiento específicamente formulado para lavandería.
Fotos | Sarah Chai
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