Un arquitecto francés sobre el papel de aluminio en ventanas de París contra el calor: “Es una solución de emergencia, económica y superficial, ya que no altera la vivienda”

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Cuando el papel de aluminio acaba en las ventanas: el experto explica por qué este truco contra el calor tiene su intríngulis

Joana Costa

Editor

Las sucesivas olas de calor que está viviendo Europa están poniendo a prueba la capacidad de las viviendas para mantener una temperatura confortable. En países como Francia, España, Italia o Portugal se han registrado máximas que han superado los 40 grados, obligando a miles de personas a buscar soluciones improvisadas para proteger sus hogares del calor. 

En este contexto han comenzado a circular imágenes de edificios con las ventanas cubiertas de papel de aluminio, un recurso tan llamativo como controvertido que ha reabierto el debate sobre cómo adaptar las viviendas a un clima cada vez más extremo.

Según explicó el arquitecto Vincent Parasie a La Vanguardia, cubrir los cristales con papel de aluminio puede ayudar de forma puntual a reflejar parte de la radiación solar, pero no sustituye a soluciones de aislamiento o protección solar más eficaces.

Este julio, las imágenes de edificios parisinos con las ventanas cubiertas de papel de aluminio se han convertido en una de las estampas más llamativas de la última ola de calor en Europa. Con temperaturas que superaron los 40 grados en algunos puntos de Francia, numerosos vecinos recurrieron a este remedio improvisado para intentar evitar que sus viviendas se sobrecalentaran.

Según explicó el arquitecto Vincent Parasie, se trata de una medida que puede resultar útil en situaciones excepcionales, aunque dista mucho de ser una solución definitiva. "Es una solución de emergencia, económica y superficial, ya que no altera la vivienda", señala el arquitecto, que lleva más de dos décadas ejerciendo en Barcelona al frente de Atelier Parasie Arquitectes.

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Devuelve parte de la radiación

El fundamento de este método es relativamente sencillo. El papel de aluminio actúa como una superficie reflectante que devuelve parte de la radiación solar antes de que atraviese el cristal. Para que su efecto sea mayor, Parasie explica que debe colocarse en la cara exterior de la ventana, evitando que el vidrio absorba el calor y lo transmita al interior.

Sin embargo, el arquitecto advierte de que esta solución presenta importantes limitaciones. El material no está diseñado para permanecer expuesto al sol, la lluvia o el viento durante largos periodos, por lo que acaba deteriorándose y desprendiéndose con facilidad. Además, cubrir completamente las ventanas reduce la entrada de luz natural y elimina la conexión visual con el exterior, dos aspectos que influyen directamente en el confort de una vivienda.

Para Parasie, la popularidad de este recurso refleja un problema de fondo: muchas viviendas no están preparadas para soportar episodios de calor extremo cada vez más frecuentes. En lugar de depender de soluciones improvisadas, considera que la prioridad debería ser mejorar la envolvente térmica de los edificios.

Entre las actuaciones más eficaces, el arquitecto destaca la sustitución de ventanas antiguas por modelos con rotura de puente térmico y doble acristalamiento con control solar, capaces de reducir significativamente la entrada de calor sin renunciar a la luz natural.

Interceptar la radiación

También recuerda que existen sistemas tradicionales que siguen ofreciendo excelentes resultados, como las persianas exteriores, las contraventanas mallorquinas o los brise-soleil, elementos que interceptan la radiación antes de que alcance el cristal y contribuyen a mantener una temperatura interior más estable.

Cuando no es posible realizar obras, por ejemplo en una vivienda de alquiler, Parasie recomienda aprovechar al máximo las estrategias pasivas. Entre ellas destaca la ventilación cruzada durante la noche, abriendo ventanas situadas en fachadas opuestas para favorecer la circulación del aire y expulsar el calor acumulado durante el día. 

Este tipo de medidas suele ofrecer mejores resultados a largo plazo que recurrir únicamente a aparatos de climatización o a soluciones temporales como el papel de aluminio.

Fotos | RdmRevista/X e IA

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