Con la llegada del verano, una de las dudas más habituales vuelve a repetirse en muchos hogares: si es más económico mantener el aire acondicionado encendido durante toda la noche o apagarlo antes de dormir.
Carlos Llull, técnico de climatización y divulgador en sus perfiles de redes sociales y en su canal de YouTube, asegura que la respuesta depende más del tipo de equipo y del aislamiento de la vivienda que del tiempo que permanezca funcionando.
En uno de sus vídeos, el especialista explica que "dejar el aire acondicionado durante 8 horas por la noche puede costar alrededor de un euro en electricidad". Se trata, eso sí, de una estimación basada en un equipo moderno y eficiente, por lo que el consumo real puede variar según la potencia del aparato, la tarifa contratada o las características de la vivienda.
No funciona al máximo toda la noche
Carlos Llull explica que uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que el aire acondicionado consume la misma energía durante todo el tiempo que permanece encendido. Según detalla en sus redes sociales, los equipos inverter funcionan de forma diferente.
Cuando la habitación alcanza la temperatura programada, el compresor reduce automáticamente su potencia para mantener el ambiente estable, en lugar de seguir trabajando al máximo rendimiento.
El técnico plantea una situación muy habitual durante las noches de verano. Si una habitación está a unos 29 grados y el usuario fija el termostato en 24 ºC, el equipo realiza un esfuerzo inicial para enfriar el ambiente. Una vez alcanzada esa temperatura, disminuye su actividad.
Sin embargo, si el aire acondicionado se apaga por completo, las paredes, el techo y el mobiliario continúan acumulando calor. Si horas después la habitación vuelve a calentarse y el aparato se enciende de nuevo, tendrá que realizar otro esfuerzo importante para rebajar la temperatura desde el principio.
El aislamiento también influye en la factura
Llull recuerda que el consumo no depende únicamente del aparato. Como explica en sus perfiles sociales, "muchas veces el problema no es cuánto consume el aire acondicionado; el problema es cuánto calor entra en la vivienda".
En este sentido, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) señala que mejorar el aislamiento de ventanas, persianas o cerramientos ayuda a reducir la demanda de refrigeración y a contener el consumo eléctrico durante el verano. El organismo también recomienda fijar el termostato entre 25 y 26 ºC, ya que bajar un solo grado más incrementa el gasto energético.
Un buen mantenimiento
Además del aislamiento, el estado del propio equipo resulta determinante. Mantener limpios los filtros, evitar pérdidas de aire frío y utilizar temperaturas razonables permite mejorar el rendimiento del sistema.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recuerda igualmente que estas pequeñas medidas ayudan a reducir el consumo sin renunciar al confort, especialmente durante los periodos de calor más intenso
Fotos | En Pexels: Berna y @soycarlosllull
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