El arquitecto Julio A. Romero: "Para no tener calor por la noche, es más efectivo colocar un toldo durante el día que cerrar una cortina"

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Evitar que el sol caliente la fachada durante el día puede marcar la diferencia entre una casa que refresca por la noche y otra que acumula calor hasta la madrugada

Joana Costa

Editor

Con la llegada del verano, muchas viviendas se convierten en auténticos hornos incluso cuando cae el sol. Abrir las ventanas por la noche no siempre consigue bajar la temperatura y, en algunos pisos, el calor parece quedarse atrapado durante días. La explicación está en cómo reaccionan los materiales de construcción frente a la radiación solar.

Muros, fachadas, cubiertas y ventanas absorben energía durante las horas de mayor insolación y la liberan lentamente cuando llega la noche. Si las temperaturas nocturnas no descienden lo suficiente, esa energía sigue acumulándose, haciendo que cada día el interior de la vivienda parta de una temperatura elevada.

Por eso, los expertos insisten en que la estrategia más eficaz no consiste tanto en refrescar la casa por la noche como en evitar que llegue a calentarse durante el día. Frenar la entrada de radiación solar antes de que atraviese las ventanas resulta mucho más efectivo que intentar eliminar el calor cuando ya está dentro.

Según explica el arquitecto Julio A. Romero en declaraciones a La Vanguardia, "para no tener calor por la noche, es más efectivo colocar un toldo durante el día que cerrar una cortina". El especialista recuerda que la protección exterior bloquea la radiación antes de que atraviese el cristal, reduciendo el calentamiento tanto de la ventana como de la propia fachada.

La diferencia entre un toldo y una cortina interior es mayor de lo que parece. Una vez que el sol atraviesa el vidrio, buena parte de la energía térmica ya ha penetrado en la vivienda. Aunque el estor o la cortina generen sombra, el calor continúa acumulándose en el ambiente interior.

Sombra sobre la fachada

Los toldos, en cambio, proyectan sombra sobre la fachada y crean una cámara de aire que ayuda a disipar parte de la temperatura mediante pequeñas corrientes naturales. Ese efecto reduce la carga térmica que recibe el edificio durante las horas centrales del día.

Las persianas también cumplen una función protectora al situarse en el exterior de la vivienda, aunque al encontrarse más próximas al cristal no generan el mismo efecto de ventilación que un toldo correctamente desplegado.

Otro error frecuente consiste en pensar que basta con abrir las ventanas cuando anochece. Esta medida funciona únicamente si la temperatura exterior es inferior a la del interior. Durante las olas de calor, muchas ciudades mantienen temperaturas muy elevadas hasta bien entrada la madrugada, reduciendo la eficacia de la ventilación natural.

El poder de los ventiladores y las plantas

En estas situaciones, los ventiladores pueden resultar de gran ayuda. Aunque no enfrían el aire, sí aumentan la evaporación del sudor y reducen notablemente la sensación térmica, permitiendo descansar con mayor comodidad y con un consumo eléctrico muy inferior al del aire acondicionado.

También existe la creencia de que llenar la casa de plantas reduce de forma importante la temperatura interior. Sin embargo, su efecto es limitado en espacios domésticos. Solo cuando cubren fachadas o grandes superficies exteriores generan una sombra y una evapotranspiración capaces de modificar apreciablemente el ambiente.

Algo parecido ocurre con los colores claros. Pintar fachadas o cubiertas con tonos que reflejen mejor la radiación solar ayuda a disminuir el calentamiento del edificio, aunque su impacto dentro de una vivienda ya construida suele ser mucho menor que el que proporciona una buena protección solar exterior.

Los arquitectos coinciden en que la mejor estrategia pasa por combinar varias medidas: desplegar toldos o persianas durante las horas de máxima insolación, evitar que el sol incida directamente sobre los cristales, ventilar únicamente cuando el exterior esté más fresco y limitar el uso de electrodomésticos que generen calor en el interior.

Fotos | En Pexels: Daniel Marcos Andrei

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