
La restauradora ironiza sobre quienes preguntan si un plato está bueno: “¿Qué te voy a decir? Evidentemente que sí”
Trabajar de cara al público significa responder cada día a decenas de preguntas. Algunas son necesarias para conocer los ingredientes de un plato, resolver dudas sobre alérgenos o saber qué opciones quedan disponibles. Otras, sin embargo, pueden terminar poniendo a prueba la paciencia de quien está al otro lado hasta que explota.
Una hostelera ha abierto precisamente este debate en redes sociales con una petición muy clara: "Dejaos de preguntas tontas". En un vídeo publicado en Instagram, la restauradora repasa con humor algunas de esas situaciones cotidianas que vive en su establecimiento. Entre ellas están los clientes que preguntan por productos o posibilidades que ya les acaba de explicar que no están disponibles.
La hostelera se refiere, por ejemplo, a esas ocasiones en las que comunica que no queda disponibilidad de algo y el cliente vuelve a preguntar por ello. Su reflexión parte de una idea sencilla: si acaba de explicar que no hay, difícilmente la respuesta cambiará unos segundos después.
"¿Está buena la ensaladilla?"
Pero hay una pregunta que parece desconcertarla especialmente. Es la que llega cuando un cliente quiere saber si uno de los platos que sirve el propio restaurante "está bueno".
"¿Qué tal? ¿Está bueno? Está rico el pinchito. Yo qué te voy a decir. No preguntes si está bueno, por supuesto que está bueno, evidentemente", ironiza ante la cámara.
Su argumento es que resulta bastante improbable que alguien que trabaja en un establecimiento recomiende al cliente no consumir aquello que precisamente está intentando venderle. "No te voy a decir que no. Te voy a decir que sí", resume.
Como en las tiendas de ropa
Para explicarlo recurre a una comparación con otro tipo de comercio. Sería como entrar en una tienda, probarse un vestido y preguntar a quien quiere vendértelo si te queda bien. "¿Te va a decir que estás fea?", plantea la hostelera.
Así, una escena aparentemente insignificante se convierte en uno de esos pequeños debates hosteleros emblemáticos para cualquiera que haya trabajado atendiendo clientes: hasta qué punto algunas preguntas realmente buscan información y cuándo simplemente forman parte de la conversación entre cliente y trabajador. "Totalmente de acuerdo. Qué paciencia hay que tner siempre cara al público!", dice uno.
Fotos | @flammavalladolid/Instagram
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