
Este profesional de Sevilla recuerda las ventajas que tiene comprar en las pescaderías de barrio, aunque el supermercado sea más cómodo
La pescadería tradicional está crisis desde hace ya varios años. Lo están todas las tiendas pequeñas de barrio, pero la pérdida de clientes y la falta de relevo está afectando más a las pescaderías. El sector está intentando actualizarse para atraer a una nueva generación de clientes, y por eso hay cada vez más pescaderos que divulgan sobre su profesión en las redes, como es el caso de José María Sánchez, conocido como @naveganteoficial.
Sánchez se define a sí mismo como “artesano de la mar” de Sevilla con más de 25 años de experiencia, y lleva ya un tiempo dedicando parte de su jornada en la pescadería Beli a compartir su trabajo y conocimientos del pescado y marisco con el público. Además de hablar sobre especies de temporada, formas de pesca, pescados menos conocidos y cómo aprovecharlos o recetas, también reflexiona y alerta sobre los problemas que amenazan al sector. Y quizá el más evidente e inmediato es el traspaso de clientes de la pescadería de toda la vida al supermercado.
En un vídeo reciente plantea la pregunta, por ahora sin respuesta, de si desaparecerán definitivamente las pescaderías tal y como las conocemos. “Hace 30 años, más de la mitad del pescado que se vendía en España se vendía en sitios como este”, comenta enseñando imágenes de un negocio tradicional. “Hoy ya no. Hoy más de la mitad se vende en el súper”. Y pasa a exponer las razones, que no tienen nada que ver con la calidad.
Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la distribución de compra se concentra de manera mayoritaria en el canal moderno, desplazando poco a poco a los comercios de proximidad. Los supermercados e hipermercados concentran más del 50 % de las ventas tanto en producto fresco como en congelado, impulsado por la conveniencia de hacer una compra integral en un mismo establecimiento. Además, en su compra se valora el formato cómodo, el autoservicio, los formatos familiares, ofertas en bandejas y surtido de congelados.
Son cuestiones que señala el propio Sánchez, la facilidad de compra que ofrecen los súpers frente al negocio tradicional. Aunque en una pescadería el cliente valora el trato personalizado y el servicio de corte y limpieza, y considera que hay mayor garantía de frescura, las nuevas generaciones prefieren la comodidad de los formatos ya preparados en bandejas listos para cocinar en preparaciones sencillas. Además, un supermercado tiene horarios mucho más amplios.
Cuestiones que, en opinión de este profesional sevillano, en realidad van a la contra del producto final. Los supermercados tienden a estandarizar el producto y limitan mucho la oferta porque el consumidor no conoce más especies que las típicas populares, y el formato de bandeja sale, además, más caro, aunque de entrada parezca que no. Si te llevas una merluza, un rodaballo o un bacalao entero, puedes congelar lo que no vayas a consumir y también te llevas la cabeza y espinas para hacer caldo.
Sánchez destaca que en una pescadería puedes preguntar por el mejor pescado del día y pedir consejo sobre cómo cocinarlo, o, al revés, puedes plantear qué quieres preparar y el pescadero o pescadera te recomendará una especie u otra. Además te lo dejará listo en el corte y limpieza más adecuado, ofreciendo un servicio personalizado que cada vez es más difícil de encontrar en las grandes superficies.
El pescado de los súpers puede ser de mejor o peor calidad, pero las ventajas que sigue ofreciendo una pescadería de proximidad son muchas otras. La cuestión está en si el cliente puede renunciar en su día a día a la comodidad de hacer toda la compra en un supermercado para regresar al comercio de barrio.
Imágenes | @naveganteoficial
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