Comprar pescado en bandeja en el súper sale mucho más caro: según la OCU, pagamos hasta un 45% más que en la pescadería

Un nuevo estudio de la OCU confirma que adquirir el pescado en el formato de bandejas ya preparadas suele incluir un sobrecoste a menudo excesivo

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Liliana Fuchs

Editor

Con el paulatino cierre de las pescaderías de toda la vida y de la transformación de los mostradores por lineales del formato envasado, la OCU ha querido indagar en las posibles diferencias de precio que sufre el consumidor entre un formato y otro. Y las conclusiones que lanza su último estudio son claras: pagamos un sobrecoste que puede llegar al 45%.

La Organización de Consumidores y Usuarios ha elaborado un estudio comparativo de precios de dorada, lubina, merluza y salmón, los pescados más comunes en los hogares españoles, en diez cadenas de todo el país, descubriendo que el formato envasado en bandeja, de media, se cobra un 30% más caro que si se adquiriese el mismo en la pescadería.

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Hay sin embargo diferencias notables entre los tipos de pescado, fundamentalmente debidas al tamaño de las piezas, y el formato de presentación para su venta.  En las preparaciones más simples, por ejemplo solo eviscerado o abierto, o cuando la variedad es más grande, el sobreprecio es más marginal. En estos casos, señala la OCU, podría no merecer la pena hacer la cola de la pescadería si el comercio ya lo vende envasado en bandejas listas para llevar; sucede así normalmente con piezas de merluza o salmón.

La clave está en fijarse bien en el precio marcado por peso tanto en la pescadería como en las bandejas, comprobando el formato de venta y si se incluyen espinas, cabezas o partes no tan aprovechables.

Según los datos recabados por la organización, el pescado que sale mucho más caro comprándolo en bandejas es la lubina, pues su sobrecoste se dispara hasta el 45% de media, mientras que la dorada fileteada cuesta de media un 27% más que pidiéndola directamente en la pescadería.

La OCU recuerda además que, aunque este formato de venta presenta ventajas para el consumidor, ya que evita colas y esperas, y facilita su manipulación en casa al estar ya limpio y prácticamente listo para cocinar, también conlleva numerosos inconvenientes.

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Este formato de venta, además de salir más caro, reduce la capacidad de elección y limita mucho la oferta, provocando que estemos dejando de lado especies de pescado antaño comunes en nuestras lonjas y que son mucho más baratas y sostenibles. Además, aumenta el uso de envases contaminantes de un solo uso, e impide el contacto directo con el personal de pescadería, que puede adaptar la limpieza y presentación a nuestras necesidades concretas de cocina.

Para las grandes cadenas de supermercados, sin embargo, son muchas las ventajas. No solo obtienen un mayor margen de beneficios al venderlo más caro, también reducen el espacio ocupado por el mostrador de pescadería, se gana fluidez en la compra de los clientes y estandariza la oferta, reduciendo costes.

Imágenes | Mercadona - freepik

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