El pescado está hundido en una crisis histórica en España. La razón es una paradoja: triunfa en el ocio, pero no sabemos cocinarlo

La caída en picado de la venta y consumo de pescado en España deja en crisis a un sector que no está logrando reinventarse para atraer a las nuevas generaciones

Pescaderia1
Facebook Twitter Flipboard E-mail
liliana-fuchs

Liliana Fuchs

Editor

España presume de dieta mediterránea, de kilómetros de costa y de tradición marinera, pero cada vez se compra y se consume menos pescado en los hogares, pese a que se recomienda su ingesta por encima de la carne. Detrás de esta caída hay un evidente cambio de hábitos que ha provocado una paradoja: nos encanta comer pescado y marisco en momentos de ocio, pero cada vez menos gente sabe cómo cocinarlo. O comprarlo.

Que Mercadona abandone el mostrador de pescadería tradicional en su nuevo modelo de tienda es solo la puntilla que refleja la crisis en la que está sumido el sector desde hace años, un sector que quizá ha reaccionado tarde a los cambios de tendencias, pese a sus esfuerzos por adaptarse a las nuevas generaciones. La realidad es que, pese a la riqueza de especies de agua salada y dulce de nuestro país, la costumbre de ir a la pescadería del barrio un par de veces por semana se está perdiendo; preferimos pedir sushi o salir a comer ceviches, tiraditos, o unos calamares.

Es decir, la sociedad demanda pescado y marisco en un contexto de ocio y disfrute, de comidas y cenas fuera de casa o de celebración y capricho en el propio hogar, con pedidos a domicilio de cocina asiática o comprando directamente sushi y pokes para llevar que los propios supermercados llevan año sumando a su oferta, también desde que Mercadona se adelantó con esta propuesta hace ya varios años. Fuera de casa sobreviven platos más tradicionales, como el incombustible pulpo, a los que se suma el laterío de las conservas y productos muy estacionales como los espetos de sardinas. De nuevo, ligados al ocio y las vacaciones.

Un vistazo a…
Tres claves para descifrar el etiquetado de cualquier alimento

Los números no mienten

Solo hay que observar los datos oficiales anuales de consumo para comprobar que la tendencia es a la baja y no consigue recuperarse. Como alertan  desde  la Federación de Asociaciones de Empresarios Detallistas de Pescados (Fedepesca), “el consumo de productos de la pesca y de la acuicultura en España ha caído casi un 35% en la última década”; según las cifras recogidas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en noviembre de 2025 cada español consumió unos 1,48 kg de pescado, mientras que en 2015 la media era de más de dos kilos.

Pescaderia3

Como señalan los informes del organismo, el pescado “pierde intensidad de compra” en los hogares, aunque su reflejo en las cifras económicas es menor debido al aumento de precios por la inflación, pese a que esta no es tan acusada en el sector como sí ocurre con otros alimentos. 

Donde sí impacta esta caída de ventas y consumo es en los propios locales de venta, abocando a muchas pescaderías y negocios afines en mercados y plazas de abastos al cierre, una crisis motivada también por la falta de relevo generacional. Según señalaba El Periódico, el desplome del consumo ha condenado desde 2007 a unas 5.000 pescaderías en toda España, provocando el cierre de más de 350 al año.

Según los datos del último Informe de consumo alimentario, en 2024 las familias españolas redujeron en un 3,7 % la compra de productos de pesca; tanto el pescado fresco como el congelado muestran una evolución negativa, con retrocesos del 5,5 % y 5,4 %, respectivamente. Datos que chocan con las recomendaciones de consumo de tres o cuatro raciones por semana, al considerarse un alimento saludable y recomendable para todas las edades, por encima de la carne como fuente proteica.

Pescaderia2

Pero hay excepciones en este desplome del consumo. Según recoge el Ministerio, hay especies cuya demanda sí ha aumentado en este último año, como la trucha (27,7%), el atún (3,4%), la sardina y boquerón (7,5%) y el salmón (9,7%). Especies que coinciden con el propio cambio de hábitos ya mencionado, pues la forma de consumo de estos pescados suele ser mediante formatos ahumados, conservar y semiconservas, congelados o preparados listos para cocinar, y fuera de casa.

Los jóvenes quieren pescado, pero no saben cocinarlo

El caso del salmón es especialmente peculiar, señalado por el MAPA como una de las especies con uno los mayores consumos per cápita. Ahora bien, poca gente se lleva un ejemplar entero o pide en su pescadería que se lo preparen; solo hay que comprobar en cualquier supermercado que el salmón noruego domina el sector de los congelados y las bandejas preparadas con filetes, rodajas y lomos de fácil cocinado; un espacio que comparte con las pocas especies que dominan el repertorio medio del consumidor actual: merluza, bacalao, emperador, dorada y lubina. 

Calamares

Los cambios de hábitos de las nuevas generaciones no solo reflejan que cada vez tenemos menos tiempo para cocinar en casa, tampoco hay relevo en la tradición de ir a hacer la compra en los negocios locales tradicionales. Lo señalaba a DAP la propia Fedepesca hace unos años: “Como no han ido de pequeños, no la tienen en su referente cultural, en sus recuerdos de cuando eran niños, y tenemos que atraerles para que sepan que no solamente se pude comprar en un supermercado”. Del mismo modo que los jóvenes temen pedir la carne en una carnicería, se está perdiendo la confianza y el conocimiento de saber qué pescado comprar, cómo comprarlo y cómo cocinarlo. Las iniciativas del sector por atraer a los jóvenes están siendo diversas, pero no parecen terminar de cuajar.

El auge del consumo del ocio

Cierran pescaderías de barrio, pero no dejan de abrir locales de sushi, pokes y otros restaurantes con ofertas de cocina asiática o fusión en los que siempre está presente el salmón. Es difícil encontrar una oferta de menú del día con pescado de temporada, pero no faltan los locales con su plato de pata de pulpo a la brasa y su ceviche o tiradito, y también sobrevive el marisco en la oferta de tapeo y aperitivos.

Lo confirma el MAPA con los datos que reflejan “un incremento progresivo en el consumo extradoméstico de pescados y mariscos”; solo en los primeros meses de 2025 el consumo de pescado fuera de casa ya había reflejado un crecimiento del 8,1% con respecto a 2024, el año con mejores datos desde 2020. Y la tendencia parece seguir al alza.

Sushi

A pesar de las campañas de promoción desarrolladas por el sector, en colaboración con el propio Ministerio, “para romper barreras de consumo y facilitar la elección, la compra y la preparación de productos pesqueros y acuícolas”, todas estas cifran reflejan una realidad evidente: las nuevas generaciones cada vez saben menos cómo comprar y cocinar pescado en casa, han reducido su consumo a unas pocas especies concretas y las vinculan al ocio y las vacaciones, no a la dieta cotidiana. Y quienes sí compran pescado para sus comidas y cenas familiares optan cada vez más por los precocinados y las bandejas ya preparadas, en su mayoría procedentes de acuicultura y, a menudo, descongelados.

La falta de relevo generacional es un hecho tanto en el propio sector de la pesca como en los comercios minoristas, que deben enfrentarse a un público cada vez más alejado de cómo hacían la compra sus abuelos. Desde Fedepesca confían en recuperar esa confianza del público apelando al pescado como alimento saludable, accesible y ligado a la gastronomía, pero empresarios como Juan Roig tienen claro que el cliente cada vez quiere más que le den las cosas hechas. Para qué invertir en personal de pescadería si puede venderle directamente el plato preparado.

Imágenes | Liliana Fuchs

En DAP | Las pescaderías se rebelan contra quienes no quieren llevarse el pescado en bandejas porque pesa más

En DAP | El desconocido pescado infravalorado en las lonjas que reivindica el chef Ángel León: “Me recuerda al pez mantequilla”

Inicio