Puede que hoy le des una patada a una piedra o abras Google Maps y encuentres, en cualquier gran ciudad, un restaurante de nueva apertura que presuma de cocina verde, saludable, adaptógena, de cuidarse mucho, de tomar más zumitos y menos vino. Quizá sea el signo de los tiempos.
Lo que sí es seguro es que se trata de una tendencia al alza. Cada vez hay más negocios que abren bajo ese paraguas de cuidarse más a la hora de comer y beber fuera de casa. Sin embargo, en 1979, hablar de un restaurante que abriera vendiendo zumos de fruta y que, en vez de servir torreznos, tortilla de patatas o menú del día, se dedicara a despachar sándwiches sonaba casi a quimera.
Y esa quimera abrió en 1979 en el centro de Santa Cruz de Tenerife. Se llamaba —y se llama— Viva María, considerada la primera zumería de las Islas Canarias.
Sándwich de queso & bacon y un zumo de papaya y naranja
Hoy, como ayer, como anteayer y como desde aquel 1979, este negocio gestionado por la familia Robayna se ha convertido en un pilar fundamental de los desayunos, meriendas, comidas y cenas de la capital tinerfeña. La idea parte de un viaje previo de los Robayna a Río de Janeiro, donde se dieron cuenta del éxito que tenían estos bares de zumos… Así que decidieron exportarlo.
Hablar de smoothies y zumos… Pero en 1979
Con una oferta de más de 30 zumos distintos, el popurrí de frutas tropicales que pasa por la barra de Viva María haría palidecer a los protagonistas de Los Fruittis. Ahora que tanto cacareamos las frutas exóticas y las tendencias saludables, Viva María lleva siendo tendencia, sin haberlo pretendido, desde hace casi 50 años, que se dice pronto.
La carta de Viva María tiene tantos zumos como puedas imaginar.
Por allí pueden pasar sandía, melón, naranja, guayaba, papaya, piña de El Hierro, aguacate, frambuesas o fresas. Su cocina es prácticamente una frutería en movimiento. Pero a Viva María no se viene solo a tomar zumos de frutas y smoothies. También se viene a comer.
Convertido en uno de los epicentros de la comida para llevar en Santa Cruz, Viva María ha ido evolucionando con el paso del tiempo, aunque su cocina sigue siendo tan fresca como sus zumos. No en vano, el sándwich estrella de la casa es el de berros y mayonesa, una combinación que podría firmar cualquier británico exiliado, pero que aquí alcanza cotas casi inimaginables.
Del sándwich de berros pa'l mundo
Sándwich de berros
Viva María es refugio, reducto, casa y salud. Todo ello sin haberlo pretendido. Un negocio tan familiar como tradicional donde, al mismo tiempo que te bebes un zumo de aguacate o te refrescas con una mezcla de piña, mango y naranja, puedes comerte una hamburguesa o echar mano de alguno de sus sándwiches más modernos, como el de salmón con pepinillo y mayonesa.
Sandwich de berros de Viva María.
Puede que hoy todo eso nos parezca casi clásico, pero tratándose de Viva María merece la pena tenerlo en cuenta. Lejos de la turistificación masiva, lejos de las tendencias impostadas y lejos de una nota de prensa que presuma de abrir un nuevo restaurante con un fondo de inversión detrás, vendiéndote zumos y sándwiches por castigo, Viva María es, aunque no lo parezca, una auténtica aldea de Astérix y Obélix.
Una aldea que resiste frente a un mundo globalizado y empeñado en vendernos como moderno todo aquello que ellos llevan haciendo, con naturalidad, desde hace casi 50 años.
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