
COAG denuncia que el sector hostelero aprovecha la temporada de verano para comprar patata francesa de conservación a precios mucho más baratos
La clásica tortilla de patatas se conoce fuera de nuestras fronteras como tortilla española pero, paradójicamente, la gran mayoría de tortillas que comerán los turistas este verano en nuestro país, tendrá poco de española. Es lo que advierten las organizaciones de agricultores y ganaderos, acusando a la hostelería de haber comprado grandes cantidades de patata vieja francesa en detrimento del producto local de temporada.
La coordinadora COAG denuncia que los grandes operadores de suministros del sector turístico están aprovechando la temporada alta turística del verano “para colocar masivamente patata vieja francesa de conservación”, un producto que lleva desde el año pasado almacenado en cámaras por ser patatas de excedente, sobrantes de la campaña anterior, de baja calidad.
Según apunta la organización, los operadores adquieren este producto a unos 15-20 céntimos el kilo, lo que repercute directamente en el mercado nacional al hundir el precio de la patata nueva a 25-30 céntimos el kilo; el coste que supone producirla para el agricultor es de 35-40 céntimos, por lo que, señalan, pierde actualmente entre 100 y 150 euros por tonelada.
COAG ha calificado a esta situación de “tormenta perfecta”, denunciando una estrategia coordinada de los grandes operadores por sacar el máximo beneficio, en lugar de apoyar al campo español “justo cuando más se necesitaba”. Además, apuntan, a menudo tampoco el hostelero es consciente de qué tipo de patata está usando para cocinar o de dónde proviene, pues señalan directamente a los grandes proveedores.
“Lo que el turista no sabe, y el hostelero tampoco siempre, es que la tortilla que sirven tiene más probabilidades de estar hecha con patata francesa de conservación, (que se oscurece al cocer y se deshace al freír), que con patata nueva española de temporada”, ha detallado Alberto Duque, responsable de patata de COAG.
Según fuentes de la coordinadora, casi tres de cada cuatro kilos de patata importada en España proceden de Francia (73,7% del total) , con un aumento de las importaciones del 23,5% en la última campaña.
Así, exigen a los operadores, marcas de distribución y al Ministerio de Agricultura que apliquen medidas inmediatas para apoyar al agricultor español, apostando por un etiquetado claro y visible y que se promocione la calidad y las virtudes de la patata nueva nacional, pidiendo también que se garantice la aplicación de la Ley de la cadena alimentaria.
Imágenes | freepik - COAG
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