
Efectivo no tengo siempre en la cartera, pero toco la guitarra desde que era un crío y púas llevo siempre
Nunca he sido mucho de compras grandes ni hipermercados. La mayor parte de mi vida adulta he vivido en casas pequeñas o sin ascensor en las que no tenía sentido hacer grandes compras y solo iba a un hipermercado, las cosas como son, si organizaba una fiesta.
Pero, desde que soy padre, los carros grandes son una bendición, y es que puedes colocar al niño en su asiento y evitar que corra por los pasillos e intente comprar todos los alimentos con el peor perfil nutricional existente –que son, precisamente, todos los que están al alcance de su mano–.
El problema de los carros grandes es que, en la mayoría de cadenas, para cogerlos necesitas tener alguna moneda suelta. Y, en multitud de ocasiones, no llevo efectivo encima. Pero hay algo que llevo siempre en la cartera o en los bolsillos: púas.
Aunque no me cunde mucho, toco la guitarra desde los 15 años y acostumbro a llevar siempre púas encima, pero nunca se me había ocurrido meterlas en la ranura de las monedas para liberar los carritos. Y, sorpresa, funciona a la perfección.
Creo que da igual el grosor de la púa –yo uso de 0,73 mm–, basta con insertarla por el lado picudo y funciona exactamente igual que una moneda. Y al dejar el carrito, puede salir propulsada, pero se recupera sin problemas. Mano de santo.
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