Las bolsas de plástico son todavía la norma común más extendida en supermercados, fruterías y tiendas varias de productos frescos. Algunos comercios ya ofrecen también de papel, pero siguen siendo más prácticas tanto para el comercio como para el cliente. Hay algo que podemos hacer para tratar de mitigar su impacto, además de reducir su uso: utilizarlas bien y darles una segunda vida. Para eso, lo mejor es darles la vuelta.
No es que estén diseñadas para usarlas al revés, pero la experiencia me dice que son mucho más útiles cuando les da la vuelta, es decir, sacando la parte interior hacia fuera, dejando las costuras o uniones en el exterior. Es un caso similar al de las bolsas de basura, aunque aquí el fin sea distinto.
Al darle la vuela a la bolsa, los productos encajan mejor en el interior; al ser un plástico tan fino y endeble merece la pena ganar algo de estabilidad, especialmente cuando introducimos muchas unidades o más peso, se vuelven más resistentes. Y tienen otra ventaja, ya que facilitar una mejor conservación en la nevera.
La regla general es la de no guardar las frutas y verduras en bolsas de plástico, pero hay excepciones. Las zanahorias, el apio, las cebolletas o cebollas frescas, las hierbas frescas, los rabanitos y todas las hojas verdes aguantan mucho mejor varios días en la nevera si se dejan dentro de bolsas o envases de plástico. Así estarán frescas y crujientes más tiempo, pero necesitan respirar o se pondrán mustias demasiado pronto.
Las bolsas del supermercado, las típicas que sacamos de un rollo en la sección de frutas y verduras, son estupendas para ganar unos días de frescura. Son tan finas que no ocupan demasiado y se adaptan bien al contenido y al cajón de la nevera, y permiten pasar el oxígeno al interior si no hacemos ningún nudo. Al usarlas del revés, se reduce la condensación y la acumulación de humedad; solo hay que doblar la apertura ligeramente bajo el producto embolsado, sin presionar.
El tiempo exacto que aguantarán así dependerá de cada producto en concreto, de su frescura inicial y de la temperatura de nuestra nevera, pero yo he llegado a tener zanahorias durante una semana que aguantaban crujientes y frescas sin que les saliera moho. Si puedes usar envases o bolsas reutilizables, mucho mejor, pero para soluciones prácticas diarias las bolas del súper pueden evitar que tiremos a la basura muchos alimentos antes de tiempo.
Imágenes | DAP