
Estas son algunas de las costumbres que ponen a prueba la paciencia detrás de la barra y un hostelero lo pone sobre la mesa
Hay comportamientos que para un cliente pueden parecer completamente inocentes y que, vistos desde el otro lado de la barra, son capaces de poner a prueba la paciencia del personal.
El creador de contenido Jxse Hostelería ha recopilado en TikTok las tres actitudes de los clientes que más le molestan cuando llegan a un restaurante, y alguna resulta bastante habitual para cualquiera que haya trabajado en el sector.
Una mesa libre
La primera aparece incluso se da antes de pedir una cerveza: llegar al establecimiento y sentarse directamente en cualquier mesa libre, en un instinto de acomodarse lo antes posible.
Esto es algo aparentemente insignificante que, sin embargo, puede trastocar la organización interna del restaurante, especialmente cuando hay reservas o determinadas mesas están destinadas a grupos concretos.
"Cuando pasa eso me entran ganas de decirle: ‘Oye, mira, que no tenemos sitio’", explica el hostelero en su vídeo. Para él, la cuestión es bastante sencilla: antes de ocupar una mesa hay que preguntar. "Yo no llego a casa de nadie y me siento en el sofá sin preguntar", añade con una comparación doméstica bastante gráfica.
Presentarse con sorpresa
La segunda situación le molesta todavía más: reservar para un determinado número de comensales y aparecer finalmente con alguno extra. "Esta me destroza", reconoce. Aunque desde fuera pueda parecer que añadir una silla resuelve el problema, la distribución prevista de un restaurante depende de las mesas disponibles y del número de personas asignadas a cada una.
El creador vuelve a recurrir a un ejemplo cotidiano para explicarlo: "Es como si reservaras un taxi para tres y cuando llega el taxi le dices: ‘Oye, que somos cinco’". Su petición a los clientes es simplemente que no den por sentado que el establecimiento podrá acomodar automáticamente a los nuevos comensales y que avisen antes si cambia el número de personas.
Un café y algo más
La tercera costumbre llega precisamente cuando ya se ha terminado de comer. El café, el digestivo y la conversación posterior forman parte de la experiencia de sentarse alrededor de una mesa, pero el hostelero pone el límite en esas sobremesas que pueden prolongarse durante tres horas después de terminar la comida.
"Sé que después del café toca el digestivo, toca una copichuela, lo entiendo", concede. Lo que cuestiona es permanecer durante horas ocupando la misma mesa únicamente para continuar hablando.
Su alternativa es tan directa como poco diplomática: "Idos a un bar, a un bar de copas, que están diseñados para eso". Se trata de una solución expeditiva que resume bien el tono sin filtros de su cuenta.
El valor de la rotación
Detrás de la queja está una cuestión especialmente sensible para la hostelería: la rotación necesaria de las mesas. Un restaurante dispone de un número limitado de plazas y, especialmente en servicios con mucha demanda, prolongar considerablemente la ocupación de una mesa puede impedir que esta pueda utilizarse para otros clientes.
Sentarse donde uno quiere, añadir invitados sobre la marcha o instalarse hasta casi enlazar la comida con la cena tienen algo en común: desde la mesa pueden parecer pequeños detalles, pero para quien tiene que encajar reservas, espacios y tiempos pueden convertirse en un pequeño sudoku diario.
Foto | Cihan Yüce y @jxse_hosteleria/Tik Tok
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