
El creador de contenido especializado en interiorismo explica por qué el gotelé triunfó durante décadas en España y cómo su estética ha regresado, aunque con acabados mucho más sofisticados
Hubo una época en la que era casi imposible entrar en una vivienda española sin encontrarse con paredes de gotelé. Durante años fue un elemento omnipresente, hasta el punto de convertirse en uno de los rasgos más reconocibles de las casas construidas entre las décadas de 1960 y 1990.
Más tarde, las paredes lisas pasaron a simbolizar la modernidad y muchas reformas comenzaron precisamente eliminando ese acabado rugoso que tanto cuesta de eliminar.
Una reinterpretación
Ahora, según explica el interiorista Ángel Camacho en sus redes, la historia vuelve a repetirse, aunque con un giro. Las texturas regresan a las paredes, pero reinterpretadas mediante materiales y técnicas mucho más actuales.
¿Por qué todas las casas tenían gotelé?
En uno de sus vídeos, Camacho explica que el gotelé no nació como una moda decorativa, sino como una solución práctica para la construcción de viviendas a todo tren que se registró en aquella época.
Entre los años 60 y 90 se levantaron millones de viviendas en España en muy poco tiempo. Aplicar gotelé permitía ocultar las pequeñas imperfecciones del yeso, las irregularidades de las paredes y los techos, además de reducir el tiempo y el coste de la obra frente al alisado tradicional.
La llegada de las paredes lisas
Con la expansión de la obra nueva a comienzos de los años 2000, las preferencias cambiaron. El minimalismo, los tonos neutros y los interiores despejados impulsaron las paredes completamente lisas, que comenzaron a asociarse con un estilo más contemporáneo.
Muchas viviendas construidas décadas antes se reformaron precisamente para eliminar el gotelé y adaptarse a esa nueva estética, quitando todo vestigio de un pasado de desarrollismo.
Las texturas vuelven, pero no el gotelé
Según explica Ángel Camacho en uno de sus vídeos, la decoración vuelve a mirar hacia las superficies con relieve, aunque ya no mediante el clásico gotelé, sino en una nueva versión.
"El gotelé ha servido de inspiración para crear las texturas que vemos hoy", señala el creador digital. Actualmente son tendencia los estucos minerales, los revestimientos de cal, los acabados efecto piedra o cemento y otras técnicas decorativas que aportan profundidad y movimiento a las paredes sin reproducir el aspecto irregular del gotelé tradicional.
Una forma de dar carácter a las paredes
Estas nuevas texturas buscan romper con la uniformidad de las paredes completamente lisas y añadir riqueza visual sin recurrir a papeles pintados o grandes elementos decorativos.
El resultado es mucho más sutil y elegante que el antiguo gotelé, pero mantiene una idea similar: utilizar la propia pared como un elemento decorativo. Así, aunque el gotelé clásico sigue sin estar de moda, su concepto ha inspirado una nueva generación de acabados con textura que vuelven a dar protagonismo a las paredes.
Fotos | @angelcamacho_/Instagram y Pexels/Olga Lioncat
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