Durante años, el consejo para mantener la casa fresca en verano parecía inamovible: bajar persianas durante el día, mantener las ventanas cerradas mientras aprieta el sol y abrirlas por la noche para renovar el aire. Sigue siendo una buena estrategia en muchas zonas, pero los expertos recuerdan que ya no funciona igual en todas las viviendas.
La clave ya no está en la hora, sino en la temperatura exterior. Si al caer la noche el aire sigue siendo cálido, en medio de una noche tipo tropical, abrir las ventanas puede introducir más calor del que sale del interior de la vivienda, haciendo que la casa tarde aún más en enfriarse.
Por eso, especialistas en climatización y organismos como el Ministerio de Sanidad insisten en adaptar la ventilación a las condiciones reales de cada momento. El objetivo sigue siendo el mismo: dejar entrar aire cuando la temperatura exterior sea inferior a la del interior y cerrar la vivienda cuando ocurra lo contrario.
Ahora bien, en buena parte del interior peninsular, donde la diferencia entre el día y la noche continúa siendo notable, abrir las ventanas durante la madrugada sigue siendo una medida eficaz. Sin embargo, en muchas ciudades costeras y grandes áreas urbanas las temperaturas nocturnas permanecen elevadas durante horas, reduciendo considerablemente el efecto de la ventilación natural.
Dificulta que se pierda el calor acumulado
En estas situaciones, mantener las ventanas abiertas toda la noche puede resultar incluso contraproducente. Si el termómetro exterior marca valores similares o superiores a los del interior, el aire caliente seguirá entrando en la vivienda y dificultará que paredes, techos y muebles pierdan el calor acumulado durante el día.
Los expertos recomiendan comprobar la temperatura antes de abrir las ventanas. Si el exterior ya ha comenzado a refrescar, es buen momento para ventilar. En cambio, si la noche continúa siendo muy cálida, puede ser más eficaz mantener la vivienda cerrada, bajar persianas y aprovechar la inercia térmica de la casa para conservar el frescor acumulado.
El descanso también influye en esta estrategia. Diversos investigadores han mostrado que dormir con temperaturas elevadas dificulta conciliar el sueño y reduce su calidad, ya que el organismo necesita disminuir ligeramente su temperatura corporal para favorecer el inicio del descanso.
Electrodomésticos, a raya
Además de controlar la ventilación, otras medidas ayudan a mantener una temperatura más agradable en casa: impedir la entrada directa del sol mediante persianas o cortinas, evitar el uso de electrodomésticos que generen calor durante las horas centrales del día y utilizar ventiladores o aire acondicionado de forma racional cuando sea necesario.
La recomendación que durante décadas sirvió para casi cualquier vivienda ya no puede aplicarse automáticamente. Este verano, antes de abrir todas las ventanas al anochecer, conviene echar un vistazo al termómetro: será él quien determine si realmente es el mejor momento para refrescar la casa.
Fotos | En Pexels: M. Talha ÇORBACI, Naomi D,
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