Dos arquitectos coinciden sobre las cocinas abiertas: “Como cualquier tendencia, primero se llevan al extremo y después llega un criterio más maduro”

Plantilla Joana Costa Periodista 1200x900 4

Xavier Taulé y Paula Tapiz explican por qué las cocinas totalmente abiertas están dando paso a soluciones intermedias 

Joana Costa

Editor

Durante años, tirar el tabique que separaba la cocina del salón parecía casi un gesto obligatorio al reformar una vivienda antigua. Las cocinas abiertas se convirtieron en la religión dominante: una de las grandes tendencias del interiorismo, especialmente en pisos donde ganar luz y sensación de amplitud era una prioridad.

Y no era para menos, pues había razones para ello. Las viviendas más pequeñas, una forma de vida menos compartimentada y el deseo de convertir la cocina en un lugar para cocinar, comer y conversar hicieron que esta estancia dejara de esconderse detrás de una puerta.

Pero las preferencias están evolucionando. No significa que regrese necesariamente aquella cocina completamente aislada del resto de la casa, sino que arquitectos y propietarios empiezan a buscar un término medio entre abrirlo todo y volver a levantar paredes.

Los arquitectos Xavier Taulé y Paula Tapiz, fundadores del barcelonés Cala Estudi, explican que ya perciben este cambio entre sus clientes. "Es algo que pasa con cualquier tendencia: al principio se lleva al extremo y, con el tiempo, se desarrolla un criterio más maduro", señalan.

No desaparece, se transforma

La cuestión ahora es decidir cuánto interesa realmente integrar. Una cocina completamente expuesta permite compartir espacio y aprovechar mejor la luz, pero también deja a la vista platos, utensilios y todo el pequeño caos que inevitablemente acompaña a preparar una comida, según Arquitectura y Diseño.

A ello se añaden cuestiones prácticas como los olores y el ruido de los electrodomésticos. Lo que resulta espectacular en una fotografía puede comportarse de manera diferente un martes por la noche mientras funciona el extractor, alguien cocina y otra persona intenta descansar en el sofá.

Soluciones intermedias

Por eso ganan terreno las cocinas semiabiertas. Cerramientos acristalados, puertas correderas, paneles móviles o grandes aperturas permiten conservar la conexión visual con el salón y, al mismo tiempo, independizar la cocina cuando resulta conveniente.

La ventaja de estas soluciones es que no obligan a elegir entre dos extremos. El cristal, por ejemplo, permite que la luz continúe circulando por la vivienda mientras crea una barrera física frente a olores y ruido.

También cambia la pregunta que conviene hacerse antes de una reforma. Más que decidir si una cocina abierta está o no de moda, resulta útil pensar cómo se utiliza realmente la casa: cuánto se cocina, cuántas personas conviven, qué importancia tiene el orden visual y si salón y cocina se utilizan simultáneamente.

La cocina abierta está lejos de estar desapareciendo, pero lo que empieza a perder fuerza es la idea de que abrirla por completo sea siempre la mejor solución. Tras años derribando tabiques casi por defecto, el diseño doméstico empieza a recuperar algo que ninguna tendencia debería haber eliminado: elegir en función de cómo se vive, siempre y en cada caso.

Foto | En Pexels: Esteban Santiago Gonzalez

En DAP | Qué es mejor: ¿dejar el aire todo el día encendido o apagar y encenderlo cada vez?

En DAP | Los expertos están de acuerdo: abrir las ventanas de noche y cerrarlas de día puede no ser la mejor estrategia frente al calor

Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com

VER Comentarios