Cambiar fundas, mezclar texturas y actualizar pequeñas piezas transforma un ambiente sin inversión grande
El cambio de año suele traer consigo los buenos propósitos y ganas de renovar la casa, pero no siempre apetece, ni conviene, embarcarse en grandes reformas o gastos innecesarios. En ese contexto, los textiles se convierten en uno de los recursos más eficaces para actualizar los espacios de forma rápida y asumible.
Son versátiles, fáciles de sustituir y capaces de cambiar por completo la percepción de una estancia. Mantas, cortinas, cojines o alfombras concentran buena parte del color, la textura y la sensación de confort de un hogar. Un pequeño ajuste en estos elementos puede hacer que un salón o un dormitorio se vea distinto sin mover muebles ni alterar la distribución.
Además, permiten adaptar la casa a las estaciones y a nuevas tendencias sin comprometer el presupuesto. Sin duda, pensar en textiles como inversión inteligente ayuda a priorizar mejor.
Combinar bien
No se trata de comprar más, sino de elegir con criterio, combinar mejor lo que ya existe y apostar por piezas que aporten calidez, durabilidad y un estilo atemporal que funcione más allá de una sola temporada.
El primer paso es revisar lo que ya se tiene. Muchas veces hay cojines, mantas o fundas guardadas que pueden volver a usarse con otra disposición. Cambiar cojines de habitación, mezclar estampados que antes no se combinaban o rotar textiles entre estancias aporta un aire renovado sin gastar nada.
Más textura y color
Las mantas ligeras o los plaid de sofá son especialmente útiles para actualizar la estética. Colocados de forma informal, añaden textura y color sin saturar el espacio. En 2026 seguirán funcionando bien los tonos crema, terracota, arena o verde oscuro, combinados con tejidos suaves que inviten al uso diario.
Cortinas gruesas y fundas nórdicas
Las cortinas tienen un impacto inmediato en la percepción del espacio. Cambiar solo el visillo, añadir una segunda capa o pasar a un tejido más denso en invierno modifica la entrada de luz y hace que la estancia se sienta más acogedora. Es una de las actualizaciones más visibles con una inversión contenida.
En dormitorios, las fundas nórdicas y los cojines de cama son clave. Renovarlos permite cambiar el carácter del espacio sin tocar el mobiliario. Apostar por tejidos naturales como lino o algodón mejora la sensación térmica y aporta una estética más relajada y duradera.
Con las alfombras, una opción económica es superponer piezas pequeñas sobre una base neutra. Esta técnica añade profundidad y textura, permite jugar con formas y colores y alarga la vida útil de las alfombras que ya se tienen.
Renovar textiles no siempre implica comprar. A veces basta con darles mantenimiento: lavarlos correctamente, airearlos, cepillarlos o redistribuirlos para que recuperen volumen y presencia. El efecto visual puede ser tan potente como estrenar piezas nuevas.
Con estos pequeños cambios, la casa se actualiza de forma progresiva y coherente, adaptándose a 2026 sin grandes desembolsos y manteniendo un equilibrio entre confort, estilo y presupuesto.
Fotos | Pexels
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