Los interioristas lo tienen claro: estos son los dos peores lugares para colocar la cama en un dormitorio

Plantilla Joana Costa 58

La posición de la cama no solo cambia la estética del cuarto; también puede influir en el descanso, la sensación de calma y hasta en cómo se percibe el espacio

Joana Costa

Editor

Mover muebles parece una de esas decisiones inocentes que empiezan un domingo por la tarde y terminan con alguien preguntándose por qué el armario pesa como un piano antiguo. 

En el dormitorio, además, hay un elemento que condiciona absolutamente todo: la cama. Su ubicación no solo determina cómo se ve la habitación, sino también cómo se percibe. Y eso, cuando se trata de dormir bien, importa bastante más de lo que parece.

Durante años la decoración se centró sobre todo en lo visual: colores neutros, textiles naturales, lámparas cálidas y esa obsesión reciente por convertir cualquier dormitorio en un hotel boutique escandinavo. Sin embargo, diseñadores e interioristas recuerdan cada vez más que el descanso también depende de cuestiones prácticas, como la circulación, la luz o la sensación de protección dentro del espacio.

Ahora bien, existen dos ubicaciones especialmente poco recomendables para colocar la cama: justo debajo de una ventana y completamente alineada frente a la puerta. No se trata únicamente de estética ni de supersticiones decorativas heredadas del feng shui. Hay motivos bastante más cotidianos detrás de esta recomendación.

1.⁠ ⁠La ventana no siempre es buena idea

Colocar la cama bajo una ventana puede parecer práctico en habitaciones pequeñas, pero suele traer varios inconvenientes. La entrada directa de luz, el ruido exterior o las corrientes de aire afectan con facilidad al descanso, especialmente en entornos urbanos donde el tráfico, las persianas o incluso las conversaciones de madrugada forman parte involuntaria del paisaje sonoro.

Además, dormir bajo una ventana puede generar cierta sensación inconsciente de vulnerabilidad. El cuerpo permanece más alerta cuando percibe movimiento, ruido o cambios de luz cerca de la cabeza. Algo parecido a intentar dormir mientras alguien deja la televisión encendida muy bajita y asegura que no molesta.

2.⁠ ⁠Demasiada exposición visual

Otro de los lugares menos recomendables es situar la cama frente a la puerta del dormitorio. Aunque visualmente pueda parecer una distribución lógica, muchas personas perciben incomodidad cuando la zona de descanso queda totalmente expuesta desde la entrada. Interioristas y especialistas en distribución coinciden en que esa exposición constante dificulta crear una sensación real de refugio y privacidad.

También influye la circulación dentro del cuarto. Si la cama queda alineada con la puerta, se convierte involuntariamente en parte de la ruta de paso, algo que rompe la sensación de calma visual. En habitaciones pequeñas esto ocurre mucho más de lo que parece.

3.⁠ ⁠La mejor ubicación: la más equilibrada

En la mayoría de casos, la disposición más cómoda suele colocar la cabecera apoyada en una pared principal y dejar espacio libre a ambos lados de la cama. Esta distribución mejora la circulación, aporta sensación de equilibrio y facilita además tareas bastante menos poéticas, como hacer la cama sin practicar contorsionismo doméstico a primera hora de la mañana.

Los expertos también recomiendan evitar bloquear puertas o ventanas para mantener una buena ventilación y aprovechar la luz natural. Un dormitorio despejado suele parecer más amplio incluso cuando los metros cuadrados son bastante modestos. Y en viviendas urbanas, donde cada centímetro cuenta como si fuese oro inmobiliario, eso cambia completamente la percepción del espacio.

Cuando no existe posibilidad de reorganizar el dormitorio, pequeños ajustes pueden ayudar bastante. Las cortinas opacas reducen la entrada de luz si la cama está cerca de la ventana, mientras que colocar un banco o mueble bajo a los pies de la cama puede generar una separación visual respecto a la puerta y aportar más sensación de intimidad.

La decoración del dormitorio tiene algo curioso: muchas veces se intenta resolver comprando objetos nuevos cuando el verdadero cambio depende simplemente de moverlos. Y aunque ninguna distribución garantiza dormir ocho horas perfectas ni levantarse convertido en persona organizada, sí existen decisiones que hacen que el cuarto deje de sentirse como un espacio improvisado y empiece, por fin, a parecer un lugar pensado realmente para descansar.

Fotos | En Pexels: ATHENEA CODJAMBASSIS ROSSITTO, Gül Işık y Алан Албегов.

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