El mueble que parecía imprescindible en pisos pequeños empieza a cansar incluso a los interioristas

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Durante años fue la solución automática para ganar espacio y tener cama extra, pero cada vez más expertos apuestan por distribuciones más honestas y cómodas para el día a día

Joana Costa

Editor

Hubo un tiempo en el que el sofá cama representaba casi una obligación moral en cualquier piso pequeño. Era la promesa de aprovechar cada metro, recibir invitados y sentirse preparado para cualquier visita inesperada, como si cada apartamento urbano tuviera que convertirse en un hotel improvisado cada fin de semana. 

El problema es que muchas veces la teoría convivía bastante mal con la práctica: mecanismos incómodos, colchones finísimos y salones donde abrir la cama implicaba mover media casa. Más valía la pena pagarse una noche de hotel.

En los últimos años, muchos interioristas han empezado a cuestionar esa idea heredada de que un sofá cama siempre merece la pena. No porque sea inútil, sino porque en numerosas viviendas termina ocupando demasiado espacio para el uso real que recibe. 

Hay hogares donde se abre dos veces al año y, mientras tanto, condiciona el diseño, la comodidad y la circulación diaria del salón. Es algo parecido a guardar una bicicleta estática convertida en perchero.

Ahora se da, afortunadamente, un cambio bastante profundo en la forma de entender la vivienda. Antes muchas casas se organizaban pensando en las visitas; ahora se prioriza mucho más el bienestar cotidiano de quienes viven allí todos los días. Por eso cada vez gana más fuerza una idea sencilla: quizá tiene más sentido disfrutar de un sofá realmente cómodo y un salón funcional que sacrificarlo todo por una cama auxiliar que apenas se utiliza.

También influye el hecho de que las viviendas urbanas han reducido considerablemente sus metros útiles, y los pisos actuales obligan a optimizar cada rincón con mucha más precisión. Y en ese contexto, algunos muebles híbridos dejan de parecer prácticos para convertirse en piezas demasiado exigentes. 

Un sofá cama puede ocupar visualmente muchísimo, dificultar la distribución y limitar otras necesidades más importantes, como almacenaje o zonas de trabajo. Eso no significa que deban desaparecer. Hay modelos muy bien resueltos y viviendas donde siguen teniendo sentido, especialmente cuando las visitas frecuentes forman parte de la rutina familiar. 

Pero muchas empresas de diseño de muebles empiezan a apostar por alternativas más flexibles: colchones plegables de calidad, camas auxiliares discretas o incluso salones despejados capaces de adaptarse según el momento. La clave ya no está en llenar la casa de funciones por si acaso, sino en entender cómo se vive realmente. 

La estética también tiene bastante que ver. Los interiores actuales buscan amplitud visual, piezas ligeras y ambientes menos saturados. Y algunos sofás cama tradicionales, especialmente los más robustos, rompen completamente esa sensación. A veces un salón pequeño mejora más eliminando un mueble excesivo que incorporando nuevas soluciones. Esto es así porque decorar bien no consiste en encajar muchas cosas, sino en dejar respirar el espacio. 

Solución a medias

Además, existe una cuestión bastante práctica que pocas veces se menciona: muchos sofás cama no son especialmente cómodos ni como sofá ni como cama. Terminan funcionando de manera mediocre en ambas funciones. Y eso provoca algo bastante habitual: invitados que duermen regular y propietarios que pasan años sentándose en un sofá demasiado rígido simplemente para mantener una opción de emergencia. 

Amnte esto, la tendencia actual parece dirigirse hacia casas más honestas, menos condicionadas por normas heredadas y mucho más adaptadas a la vida real. Espacios donde cada mueble tenga sentido cotidiano y no solo una función teórica reservada para ocasiones excepcionales. En viviendas pequeñas, donde cada centímetro cuenta, renunciar a algo también puede convertirse en una forma bastante inteligente de ganar espacio, calma y comodidad.

Fotos | En Pexels: Image Hunter, Kampus Production e Ikea.

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