El otoño no es el final, sino el comienzo: siete plantas perennes que se establecen con el frío y estallarán con color la primavera de 2026
El otoño suele asociarse con hojas caídas, tardes cortas y jardines apagados. Sin embargo, para quien piensa a medio plazo, es la estación más estratégica. Plantar en septiembre y octubre no es un gesto tardío, sino el primer paso para tener un jardín vivo luminoso en la próxima primavera.
La ironía está en que cuando muchos guardan las herramientas, los jardineros atentos empiezan de cero. Aprovechan suelos aún templados y lluvias suaves para dar a las plantas perennes el arranque que necesitan. Son especies duras, capaces de aguantar frío y viento, con tejidos pensados para sobrevivir y renacer con energía renovada.
Mientras que las caducas caen rendidas al calendario, las perennes guardan fuerza. Invierten recursos en resistir, con hojas y raíces firmes, listas para florecer en cuanto el clima se suavice. Por eso el otoño es un buen momento para incorporarlas, garantizando un espectáculo de color cuando llegue el cambio estacional.
Hierba gatera
Entre las imprescindibles está la hierba gatera, conocida también como nébeda. Su follaje gris verdoso y sus diminutas flores moradas crean masas ligeras que llenan bordes y macizos. Tolera diferentes suelos siempre que drenen, y agradece un corte tras la floración para rebrotar con fuerza en primavera.
Lirio de día
Este es es otro clásico. Se adapta a distintas condiciones y ofrece flores de colores variados que se renuevan sin cesar. Plantarlo en otoño permite dividir matas antiguas y darles aire, asegurando que en primavera aparezcan vigorosos y prolíficos, listos para ocupar espacio en el jardín.
Coreopsis
Esta suma toques amarillos brillantes y optimismo inmediato. Aunque prefiera suelos arenosos, se las arregla en terrenos menos agradecidos, siempre con sol directo. Una poda ligera de flores marchitas mejora su aspecto y prepara la planta para una floración duradera.
Verónica
También destaca la verónica, con espigas verticales que contrastan con follajes redondeados. Es versátil, soporta pleno sol o semisombra y agradece podas regulares para mantenerse compacta. Plantada ahora, se convierte en acompañante ideal de otras perennes, aportando textura y ritmo visual.
Iris
El iris, de bulbo expuesto parcialmente, gana terreno en otoño. Replantarlo o dividirlo en estos meses garantiza que se adapte al invierno y florezca en primavera. Sus formas elegantes y colores intensos convierten cada mata en un punto de atención de alto impacto.
Plantar estas siete perennes (también tras como la equinácea y la salvia) en otoño es, en realidad, un gesto de paciencia calculada. No hay recompensa inmediata, pero sí la certeza de que, cuando la mayoría aún despierte del letargo invernal, tu jardín ya tendrá flores que parecen decir: la primavera empezó a tiempo.
Foto | MELQUIZEDEQUE ALMEIDA y Pexels
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