Cómo aplicar abono de floración en tus plantas para tener flores espectaculares dentro o fuera de casa

Diluir correctamente el fertilizante y retirar las flores marchitas son gestos clave para prolongar y potenciar la floración, tanto en interior como en exterior

Primer Plano De Una Jardinera Cuidando Las Plantas Y Regandolas Con Una Botella De Spray En El Vivero De Plantas
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Joana Costa

Editor

En el mundo de la jardinería, no todo se reduce a regar y esperar. Las plantas con flor necesitan un impulso extra para desplegar todo su potencial, y ahí entra en juego el abono de floración. Este fertilizante específico no solo nutre, sino que también estimula la formación de capullos y prolonga el tiempo que las flores se mantienen frescas.

A simple vista, parece un gesto sencillo: abrir el envase y verter sobre la tierra. Sin embargo, la clave está en diluir el producto siguiendo las indicaciones del fabricante. Usarlo concentrado puede dañar las raíces, quemar hojas y reducir, en lugar de ampliar, la vida de la planta. En este caso, menos es más, y el exceso de nutrientes no se traduce en más belleza a riesgo de quemarropa.

Otro hábito fundamental es retirar las flores marchitas en cuanto aparezcan. Este gesto no solo mejora la estética de la planta, sino que evita que invierta energía en producir semillas, redirigiéndola hacia nuevas flores. Una maceta o jardinera limpia de restos es, también, menos propensa a atraer plagas o hongos.

En cuanto a la frecuencia, los expertos recomiendan abonar en la época de máxima actividad floral, generalmente desde la primavera hasta principios del otoño. Las plantas de interior, dependiendo de su ciclo, pueden beneficiarse también en invierno si reciben suficiente luz.

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Abonar cuando está húmedo

El momento ideal para aplicar el fertilizante es después del riego, cuando la tierra está ligeramente húmeda. Esto ayuda a que los nutrientes se absorban de forma uniforme y sin estrés para la planta. Aplicar abono sobre sustrato seco puede provocar daños en las raíces y afectar el desarrollo de la floración.

Abonando

La elección del abono también importa. Los de floración suelen tener un contenido equilibrado de nutrientes, con fósforo y potasio como protagonistas para favorecer la producción de flores intensas y duraderas. Un fertilizante con micronutrientes adicionales puede marcar la diferencia en plantas exigentes. Así como usar fertilizantes específicos

Al final, cuidar la floración es un ejercicio de constancia: diluir, retirar flores pasadas y repetir. Pequeños gestos que, sumados, convierten un macetero común en un espectáculo botánico. Y como cualquier buen espectáculo, el éxito está en la preparación.

Fotos | Cottonbro studio y Drazen Zigic

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