La ciencia y la tecnología llegan a la cocina no sólo mediante sofisticados electrodomésticos, sino también con innovadores alimentos cómo es el caso de la carne de laboratorio, un avance tecnológico polémico que no sólo puede revolucionar nuestra alimentación sino también la medicina.
Qué es la carne de laboratorio
La carne de origen vacuno, ovino o porcino que consumimos en la actualidad no es más que tejido muscular de los animales compuestos por células musculares (miocitos), células grasas (adipocitos), y tejido conectivo entre los cuales se encuentran componentes valiosos como el colágeno.
La carne de laboratorio no es más que carne cultivada o también llamada carne artificial que se crea en un biorreactor donde se controlan diferentes factores para generar un tejido muscular no funcional (es decir que no se contrae y que no tiene vida), que serviría perfectamente para el consumo y que resulta indistinguible de la carne animal.
Etapas en la producción de carne de laboratorio
Sin duda, se trata de un alimento revolucionario pero al mismo tiempo muy polémico, que junta tantos defensores como detractores. Entre los primeros se encuentran los que piensan en el mayor bienestar animal y en una manera de reducir la generación de gases de efecto invernadero; mientras que entre los últimos se encuentran quienes prefieren y defienden la presencia de alimentos totalmente naturales en su mesa.
La carne de laboratorio no sólo evitaría el sacrificio de animales y reduciría la contaminación ambiental como señalan los estudios, sino que también se prevé que no se utilicen antibióticos en su producción lo que podría reducir la resistencia a antibióticos en el cuerpo humano.
Por otro lado, se podrían reducir considerablemente las enfermedades transmitidas por alimentos, ya que la carne de laboratorio no tiene forma de exponernos a bacterias patógenas del intestino animal.
Sin embargo, aún son pocas las regulaciones que aprueban su consumo, y sólo en Australia, Singapur y Estados Unidos, en noviembre de 2025 se autorizaron siete empresas para vender diferentes productos de carne cultivada. En otros países, los marcos regulatorios para la venta de carne cultivada se encuentran aun en desarrollo, como en Reino Unido, Nueva Zelanda, Corea del Sur y en la Unión Europea, según el Good Food Institute.
Por otro lado, debemos tener en cuenta que el gran desafío en la actualidad es lograr cortes grandes de carne artificial del tamaño de un filete, porque pequeñas cantidades se logran con el oxígeno de la atmósfera, pero una carne de mayor volumen requiere la presencia de más oxígeno y nutrientes, para lo cual se necesitan los sustitutos de los vasos sanguíneos de los cuerpos animales, algo que podría generarse con una bioimpresión 3D.
Todo esto es posible y sin duda podría revolucionar nuestra alimentación, especialmente quizá el de aquellas personas que dejaron de consumir carne por no perjudicar a animales. Sin embargo, podría ser especialmente útil para la medicina, revolucionando esta área aún en mayores proporciones y obteniendo con la misma grandes beneficios y avances en materia de transplantes e injertos.
La medicina, la gran beneficiada con la carne de laboratorio
Aunque en la actualidad la carne generada en un laboratorio no puede sustituir a un órgano de nuestro cuerpo, con el tiempo y con el logro de un tejido funcional, sí que podrían ser bienvenidos los órganos creados en un biorreactor para la realización de diferentes transplantes.
Asimismo, el tejido creado en un biorreactor podría utilizarse para reconstruir áreas dañadas en accidentes en el cuerpo humano; y también para realizar tratamientos personalizados para el cáncer, previa investigación en tejido cultivado en un laboratorio.
El gran desafío es lograr que el tejido diseñado en un laboratorio para aplicaciones médicas funcione igual que su homólogo en el cuerpo humano, para lo cual aún se requiere mucho tiempo de ensayo y error.
Sin embargo, en la actualidad la carne cultivada se puede usar para la medicina regenerativa y también para realizar pruebas farmacéuticas iniciales, en reemplazo de la manipulación de animales.
A medida que pasa el tiempo y se demande la presencia de carne cultivada en laboratorio en diferentes áreas de la medicina, u otras, se espera que el costo de las tecnologías que la producen se reduzca y de esta forma se generalice la carne artificial.
Dado que la carne que consumimos actualmente no será distinguible de la carne que se puede crear en el laboratorio, no hay razón para creer que una sea menos saludable que la otra; y las regulaciones deberían ajustarse al respecto para aprobar el consumo humano.
Claramente la carne de laboratorio puede revolucionar nuestra alimentación y sobre todo, la producción de alimentos; pero también puede ser especialmente atractiva para la industria farmacéutica y la medicina, ofreciendo muchas posibilidades de avances tecnológicos para salvar vidas.
Referencias
- Tuomisto HL, de Mattos MJ. Environmental impacts of cultured meat production. Environ Sci Technol. 2011 Jul 15;45(14):6117-23. doi: 10.1021/es200130u. Epub 2011 Jun 17. PMID: 21682287. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21682287/
- McNamara, E., Bomkamp, C. Cultivated meat as a tool for fighting antimicrobial resistance. Nat Food 3, 791–794 (2022). https://doi.org/10.1038/s43016-022-00602-y
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Imagen | Foto de portada: Thirdman , foto 1: Kaasterly (Wikimedia Commons), foto 2: Mosa Meat (Wikimedia Commons) y foto 3: World Economic Forum (Wikimedia Commons)