Al mal tiempo, buena cara, y si hace frío o diluvia, vamos a entregarnos a la cuchara. Son días de rescatar el recetario de madres y abuelas para poner al fuego ollas y cazuelas que cocinarán un elixir revitalizante incluso con los ingredientes más humildes. Porque un buen potaje no tiene que vestirse elegante para reconfortar, ni tampoco son imprescindibles las legumbres.
Y es que no vamos a engullir para cenar un pote asturiano, el otro gran plato de cuchara de la cocina asturiana junto con la fabada, pero eso no implica que tengamos que renunciar a entrar en calor con un buen cuchareo. El pote de judías verdes es humilde, sí, pero también nutritivo y reconfortante.
La combinación de patatas y judías verdes es un clásico del recetario español que funciona incluso en frío en pleno verano, pero que hace magia en las semanas más frías del año. Esta receta tradicional sabe a cocina casera, a pueblo, a noches de chimenea o mesa camilla en familia, con un buen pan al lado. Y es facilísimo de preparar.
Hay que partir de un buen caldo cociendo primero tocino y/o una punta de jamón, chorizo, cebolla y ajo, aunque podemos ajustar los ingredientes al gusto o acelerar la cocción con la olla exprés. Después, se cocinan sin prisa las judías con las patatas, dejándolas en el punto que cada uno prefiera. Lo importante es hacerlo con cariño y servirlo bien caliente.