La compra semanal se ha convertido en un pequeño ejercicio de estrategia doméstica. Comparar precios, cambiar de supermercado o ajustar marcas ya no es una manía, sino casi una rutina en tiempos de inflación. En ese contexto, los grandes distribuidores afinan sus movimientos como si cada céntimo contara.
Primero fue Mercadona. La cadena presidida por Juan Roig anunció a principios de marzo una bajada de precios en más de 200 productos básicos dentro de su estrategia de "carro menú", un concepto pensado para ajustar el coste de la cesta esencial en un momento en el que el consumidor sigue mirando el ticket con lupa.
Carrefour responde
Ahora es Carrefour, segundo en cuota de mercado en España por detrás de la cadena valenciana, quien responde. La compañía ha activado una rebaja que alcanza hasta 1.000 productos, ampliando el radio de acción y elevando el tono competitivo. No es una promoción puntual ni una campaña estacional: el mensaje apunta directamente a la percepción de precio.
Además, la selección no es casual. Entre los productos incluidos aparecen referencias habituales como arroz, yogures, galletas tipo desayuno, pan de molde, café molido o en cápsulas, así como artículos de limpieza como detergentes, lavavajillas o productos multiusos. Es decir, básicos silenciosos que están en casi todas las casas.
El paraguas bajo el que se agrupa esta estrategia es el de los llamados "Precios imbatibles". Carrefour garantiza el precio más bajo en los productos señalizados con este distintivo y, si el cliente encuentra uno más barato, promete devolver la diferencia. Se trata de una vieja fórmula que mezcla marketing y compromiso comercial.
Selección de "Precios imbatibles" de Carrefour.
Tras meses de inflación en alimentación (más toda la que está por venir fruto del conflicto de Estados Unidos con Irán), el consumidor ha cambiado hábitos: compra más racional, compara más y, sobre todo, penaliza cualquier desviación de precio en productos básicos.
En ese escenario, las cadenas juegan una partida en paralelo: Mercadona ajusta precios en productos clave como huevos, café o queso, mientras Carrefour amplía el volumen de referencias rebajadas para reforzar su posicionamiento. Son dos estrategias distintas con un mismo objetivo: retener al cliente.
Mientras Mercadona estructura su propuesta alrededor de una cesta tipo, Carrefour opta por una lógica más amplia, donde la señalización de precios bajos se convierte en argumento bien visible en tienda con una lectura continuada.
Aunque nadie habla abiertamente de guerra de precios, el tablero está claro: quien logre convencer de que su compra es más barata, gana, aunque sea por unos céntimos en el café o en el detergente.
Fotos | Joana Costa y Carrefour
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