Utilizar a Tamara Falcó como fuente de inspiración para cocinar está bien, pero puede ser más problemático seguirla en materia de ideas para viajar. La socialite y empresaria acostumbra a da envidia con viajes de ensueño a lugares lejanos y de todo tipo, pero también tiene sus rincones favoritos dentro de España a los que le gusta escaparse para desconectar, sobre todo en verano.
Uno de esos destinos es Ibiza, pero buscando el lado más de retiro de la isla. Ibiza tiene esas dos facetas casi contrapuestas que parece imposible que puedan convivir juntas, pero a muchos turistas les puede sorprender que la isla también sea un refugio en el que abrazar la vida tranquila costera, el paisaje natural, el descanso y el patrimonio histórico cultural.
Hace unos días que Tamara Falcó compartió varias imágenes de su última escapada ibicenca, sin dar apenas detalles de su destino concreto o de sus actividades, pero demostrando que se puede visitar Ibiza sin entregarse a la fiesta, las trampas para turistas y el desmadre.
Arquitectura tradicional de paredes blancas, naturaleza mediterránea en estado puro, calas de ensueño y un festín de pescado y marisco fresco es lo que se desprende de sus redes sociales, algo que está también al alcance de nuestras manos, dentro de nuestras posibilidades.
No hay que olvidar que la isla balear cuenta con una ciudad amurallada histórica que ha sido declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad, la conocida como Dalt Vila, cuya historia se remonta a más de 2500 años de antigüedad. Un auténtico viaje en el tiempo que conserva su esencia tradicional con viviendas antiguas, calles empedradas, callejones estrechos y unas vistas de impresión desde lo alto de la ciudadela, donde aguarda la catedral de la Virgen de las Nieves, del siglo XIV.
En los alrededores de la capital hay numerosos pueblos y villas donde se respira esa calma mediterránea que Falcó suele buscar en sus escapadas, con numerosos rincones rodeados de un paisaje natural de gran belleza perfectos para desconectar, sin olvidar las numerosas playas y calas repartidas por todo su litoral.
Y, aunque seguro que Falcó no mira tanto los precios de las cartas y no nos extrañaría que cuente con su propio chef en los lugares donde se aloje, también se puede comer muy bien en Ibiza si se evitan los sitios de moda enfocados al turista, donde los precios de las cartas se pueden disparar hasta cifras absurdas. Nada como optar por bares y restaurantes de toda la vida, o locales más actuales pero que huyan de las pretensiones y apuesten por el producto marinero más fresco.
Imágenes | IG/Tamara Falcó - Unsplash/Pauline Bernfeld