Crujientes por fuera, jugosas por dentro y llenas de sabor, las alitas de pollo son un clásico de bares, restaurantes y reuniones con amigos. Aunque muchas recetas recurren al rebozado para conseguir una piel dorada, en realidad no hace falta añadir harinas para lograr un resultado espectacular.
En esta receta te mostramos cómo preparar unas alitas de pollo fritas sin rebozado, con una piel fina, muy crujiente y una carne tierna y jugosa. Solo necesitarás unos pocos ingredientes y una buena fritura para conseguir unas alitas dignas de los mejores bares, perfectas para servir solas o acompañadas de tu salsa favorita.
Primero sazonamos bien las alitas con sal y pimienta.
Calentamos abundante aceite en una cazuela y freímos las alitas por tandas durante 12 minutos dándoles la vuelta a mitad de cocción.
Retiramos las alitas del aceite, y las dejamos escurrir sobre papel de cocina absorbente. Servimos de inmediato.
Con qué acompañar las alitas de pollo fritas
Las alitas de pollo fritas admiten infinidad de acompañamientos y son perfectas para compartir. La opción más clásica es servirlas con patatas fritas, o unas mazorcas de maíz. Si hablamos de salsas, las posibilidades son casi infinitas. Prueba a acompañarlas con salsa barbacoa, la original salsa búfalo, o una infalible de mostaza y miel.
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