El árbol frutal que puedes plantar en septiembre: resiste la sequía, da ciruelas en verano y sus raíces no suelen levantar el pavimento

Es una alternativa interesante para jardines con poco espacio: septiembre abre una buena época para planificar su plantación

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Joana Costa

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Septiembre cambia bastante las reglas del jardín. Las temperaturas empiezan a moderarse, las plantas pierden parte del estrés de los meses más calurosos y se acerca una de las mejores épocas del año para plantar muchos árboles frutales. 

Si, además, buscamos una especie que dé fruta, soporte periodos relativamente secos una vez establecida y no tenga un sistema radicular especialmente agresivo, el ciruelo (Prunus domestica) es uno de los candidatos a tener en cuenta.

Este árbol reúne varias características interesantes para jardines domésticos: produce fruta durante los meses cálidos, puede adaptarse a periodos de sequía y presenta un sistema de raíces que, en condiciones normales y con una ubicación adecuada, resulta menos problemático para pavimentos y estructuras que el de especies conocidas por desarrollar raíces muy expansivas.

Eso no significa, sin embargo, que pueda plantarse pegado a una pared o en cualquier hueco libre. En realidad, es importante tener en mente que ningún árbol debería considerarse completamente inocuo para un pavimento, pues el comportamiento de sus raíces depende del suelo, la disponibilidad de agua, la variedad, el tamaño que alcance y la distancia a las construcciones.

Septiembre es un buen momento 

La llegada del otoño juega a favor de los árboles recién plantados. Con temperaturas más suaves y una menor evaporación, pueden dedicar buena parte de su energía al desarrollo de las raíces antes de enfrentarse al calor del siguiente verano.

En zonas de clima mediterráneo, donde septiembre todavía puede registrar temperaturas elevadas (como es el caso de este verano), puede ser preferible esperar a que refresque algo más. Los ejemplares vendidos a raíz desnuda, además, se plantan durante el periodo de reposo vegetativo, normalmente más avanzado el otoño o en invierno.

Si el ciruelo viene en contenedor existe mayor flexibilidad, aunque sigue siendo recomendable evitar jornadas especialmente calurosas y garantizar un riego regular durante su establecimiento. Que un ciruelo adulto pueda tolerar cierta sequía no significa que un árbol recién plantado pueda prescindir del agua.

Necesita sol para producir buenas ciruelas

El lugar elegido es importante. Los ciruelos agradecen una exposición soleada y un terreno con buen drenaje. Un suelo permanentemente encharcado puede generar problemas en las raíces, mientras que una ubicación con pocas horas de sol puede repercutir tanto en el crecimiento como en la producción y maduración de los frutos.

También hay que pensar en el árbol que tendremos dentro de unos años y no únicamente en el pequeño ejemplar que sale del vivero. Dependiendo de la variedad y, especialmente, del portainjerto utilizado, el tamaño final de un ciruelo puede variar considerablemente.

Precisamente por eso, para un jardín pequeño merece la pena preguntar en el vivero por ejemplares injertados sobre patrones que controlen el vigor. Es una elección bastante más eficaz que plantar primero y descubrir unos años después que aquel pequeño frutal tenía otros planes.

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Fruta durante el verano

Otra de sus ventajas es, evidentemente, la cosecha. Existen numerosas variedades de ciruela y las fechas de maduración cambian según el cultivar y el clima, pero buena parte de ellas se recolectan entre el verano y el comienzo del otoño.

Además, no todos los ciruelos presentan las mismas necesidades de polinización. Algunas variedades son autofértiles y pueden producir fruta plantadas en solitario, mientras que otras ofrecen mejores resultados o necesitan directamente la presencia de una variedad compatible relativamente cerca.

Mejor cuando ya está establecido

La tolerancia a la sequía es otro de los argumentos a favor del ciruelo, especialmente interesante en jardines mediterráneos. Una vez desarrollado correctamente, puede soportar periodos secos mejor que especies con mayores necesidades hídricas.

Aun así, si queremos una buena cosecha, el agua continúa siendo importante. Durante periodos prolongados sin precipitaciones puede necesitar riegos, sobre todo mientras se están desarrollando los frutos. Un acolchado alrededor de la base también ayuda a limitar la evaporación y conservar la humedad del terreno.

Septiembre, por tanto, no es el mes de recoger la mayoría de las ciruelas, sino el momento de mirar hacia la próxima temporada. Plantar o empezar a preparar ahora el terreno permite que el árbol llegue al siguiente verano mucho mejor establecido. Y en jardinería, como ocurre tantas veces, pensar con varios meses de antelación suele dar mejores frutos.

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