Las zanahorias nunca faltan en mi nevera, sin importar el mes en el que estemos; ya sea ralladas para ensaladas o trituradas en cremas, son un gran aliado de la verdulería.
Esta receta diría que es un salvavidas para cualquier temporada, haga frío o calor. Especialmente cuando quiero comer pasta, pero busco variar de la clásica salsa de tomate o el pesto. Además, es ideal para aprovechar zanahorias que van camino de estropearse.
Un salteado rápido, un golpe de batidora junto con queso y un chorrito de leche (que puede ser animal o vegetal, según lo que tengas a mano) y resulta en una crema suave y brillante que envuelve cada pieza de pasta.
En una sartén con un chorrito de aceite de oliva, cocinar la cebolla cortada y el diente de ajo picado a fuego medio hasta que estén blandos. Agregar las zanahorias en rodajas, salpimentar y cocinar unos minutos. Agregar agua o caldo de verduras, tapar y dejar cocinar a fuego lento hasta que la zanahoria esté bien tierna unos 12 minutos aproximadamente.
Mientras tanto, cocinar la pasta siguiendo las instrucciones del paquete. Reservar media taza del agua de cocción antes de escurrirla.
Para la salsa, pasar las verduras cocidas al vaso de la batidora y agregar el queso rallado, la bebida vegetal y la nuez moscada. Triturar hasta obtener una crema ultra suave y sin grumos. Verter la crema sobre la pasta en la olla seca y agregar un par de cucharadas del agua de cocción reservada para integrar bien todo. Servir bien caliente con un poco más de pimienta negra recién molida y un chorrito de aceite de oliva.
Con qué acompañar la pasta
Si buscas algo fresco para contrastar la cremosidad de la salsa de zanahoria, se puede acompañar con una ensalada de hojas verdes y nueces, un tazón de tomates cherry asados o unos calabacines a la parrilla.
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