Lo que tienes que plantar en agosto si quieres un huerto de otoño lleno de ricas cosechas

Muchas hortalizas pueden empezar a sembrarse ahora para llenar el huerto cuando bajen las temperaturas

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Joana Costa

Editor

Aunque agosto parece un mes dedicado a recoger tomates, pimientos y calabacines, también es el momento de preparar la siguiente temporada: acelgas, espinacas, rábanos, zanahorias y algunas variedades de lechuga pueden empezar ahora su camino hacia el huerto de otoño.

Agosto puede parecer el mes en el que el huerto está completamente ocupado con la cosecha de verano. Tomates madurando, pimientos, berenjenas o calabacines reclaman atención mientras el calor obliga a vigilar el riego. Sin embargo, entre una cosecha y otra ya toca pensar en lo que comeremos cuando por fin bajen las temperaturas.

Agosto también es un inicio

En realidad, el huerto de otoño empieza, en buena medida, durante el verano. A medida que quedan espacios libres pueden iniciarse nuevas siembras destinadas a producir durante los meses siguientes, aunque el calendario exacto dependerá del clima de cada zona y de las temperaturas.

Acelgas, una opción para empezar en agosto

Las acelgas son uno de los cultivos que pueden sembrarse durante un periodo amplio del año. Sembrarlas a finales de verano permite aprovechar el descenso progresivo de las temperaturas para desarrollar plantas que podrán proporcionar hojas durante los meses posteriores.

Además, no es necesario arrancar toda la planta para consumirla. Se pueden recoger las hojas exteriores a medida que alcanzan un tamaño adecuado, dejando que las interiores continúen creciendo.

Espinacas cuando empieza a aflojar el calor

Con las espinacas conviene tener algo más de paciencia. Las temperaturas elevadas no son sus mejores aliadas, por lo que en lugares con agostos muy calurosos puede ser preferible esperar hacia finales de mes o incluso a septiembre.

Cuando las temperaturas comienzan a moderarse, este cultivo encuentra unas condiciones mucho más favorables. Es precisamente esa transición entre el verano y el otoño la que permite volver a introducirlo en el huerto.

Rábanos para quienes no quieren esperar 

Si hay un cultivo agradecido para aprovechar pequeños huecos es el rábano. Su ciclo es relativamente corto y tampoco necesita ocupar grandes superficies, por lo que puede sembrarse escalonadamente en lugar de hacerlo todo de una vez.

Con este tipo de plantaciones graduales, se evita encontrarse con una cantidad enorme de rábanos listos al mismo tiempo y se prolonga la cosecha durante varias semanas. Además, la buena noticia es que ocupan muy poco espacio.

Zanahorias para los próximos meses

Agosto también puede aprovecharse para sembrar zanahorias pensando ya en el otoño y en sus deliciosas cremas. Aquí importa especialmente preparar bien el terreno: necesitan un suelo suelto y sin grandes piedras u obstáculos para que las raíces puedan desarrollarse correctamente.

Las semillas son pequeñas y su brote puede requerir mantener una humedad bastante constante. Una vez aparecen las plantas, habrá que aclararlas si han nacido demasiado juntas para dejar espacio suficiente a cada raíz.

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Lechugas, pero no cualquier variedad 

Las lechugas también pueden formar parte del huerto que se prepara en agosto, aunque el calor intenso puede complicar la germinación si se plantan a primeros de mes, y favorecer que algunas plantas espiguen. 

En zonas mediterráneas, donde todavía pueden registrarse temperaturas muy altas, resulta especialmente importante adaptar las fechas a las condiciones. Puede recurrirse a variedades apropiadas para final de verano y realizar semilleros en lugares protegidos del sol más fuerte antes de trasladar las plantas al terreno definitivo.

Momento de pensar en coles y brócoli

Muchos cultivos asociados a los platos de otoño e invierno necesitan comenzar bastante antes de que llegue el frío. Brócoli, coliflor, repollo y otras coles pueden iniciarse ya mediante semillero o plantones durante este periodo, dependiendo de la variedad y del clima.

No hay que esperar, por tanto, a ponerse el jersey para pensar en ellos. Para entonces, las plantas deberían llevar ya semanas desarrollándose y agosto es el mejor momento para arrancar.

El riego es el gran condicionante de agosto

Sembrar en pleno verano tiene una dificultad evidente: el agua desaparece rápidamente del suelo. Las semillas recién sembradas y las plántulas jóvenes tienen sistemas radiculares todavía muy pequeños, por lo que son especialmente vulnerables a que el sustrato se seque.

Regar a primera hora o al final del día, mantener una humedad regular sin encharcar y utilizar acolchado cuando resulte adecuado ayuda a proteger el terreno de la evaporación. También puede ser necesario proporcionar algo de sombra temporal a los cultivos más delicados durante episodios de calor intenso.

Agosto, por tanto, no significa el final del huerto. Mientras todavía recogemos los sabores del verano, acelgas, rábanos, zanahorias, espinacas, lechugas y las primeras coles ya pueden estar preparando el relevo. El otoño empieza mucho antes de que caiga la primera hoja.

Fotos | En Pexels: Helena Lopes y Christina & Peter.

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